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Opinión

5 fraudes para el declive de la educación argentina

El título iba a ser otro -5 fraudes educativos del kirchnerismo- pero, con independencia de la grieta, en este caso el diagnóstico hubiera sido parcial. Es verdad que muchos de los fraudes se originaron en el post 2003, en la época en la que aquel gobierno mostraba como gran medida educativa la distribución de libros en canchas de fútbol. Pero todos lo que aquí se describe se corresponde con el declive educacional que excede largamente al kirchnersimo. Y que es urgente revertir.


  1. 6% del PBI para educación que nunca llegó a 6% 

La ley de financiamiento educativo aprobada en 2005 se proponía lo mismo que la menemista Ley Federal  de Educacion: llevar la inversión educativa, progresivamente, a seis puntos  del producto bruto interno. 


Casi en soledad, y a pesar de que los educadores siempre queremos más plata para educación, me opuse por dos motivos. Primero, por el carácter pro cíclico de la medida: la plata para educación sube cuando el país crece, baja cuando el país decerece… nada de nuevo en el péndulo argentino donde hay que garantizar exactamente lo contrario: que haya dinero para la educación inclusive y especialmente cuando al país le va mal. Segundo, las metas cualitativas de la ley eran o incumplibles y/o inevaluables. De hecho, las que eran cumplibles no se cumplieron


Hacia 2010 el gobierno festejaba haber llegado al 6% pese a las sospechas de muchos. En 2014, cuando se corrigen los  números del INDEC, la verdad salta a la vista: no solamente nunca se llegó al 6% y, peor todavía, el déficit de lo no invertido en educación de acuerdo a la ley se correspondía (solo hasta 2012) a un ejercicio entero sumado el presupuesto nacional y los provinciales.

Es verdad que aumentó bastante el presupuesto educativo sobre todo en el período 2005-2011, coincidiendo con el crecimiento general de la economía. 


Dejo dos preguntas incómodas sobre la inconsistencia de esta política: ¿si se cumplen las predicciones de crecimiento para la Argentina del FMI para 2016 (-1%), será la primera vez que educación llegue al 6%? ¿O no podrá batir el record de 5,5% para 2001, cuando el mejor año de la educación -medido como porcentaje de PBI- fue durante el peor año de la Argentina?

  1. Una paritaria nacional docente que no es una paritaria

Paritaria es la negociación (sobre salarios y condiciones de trabajo) entre empleadores y empleados. El caso de la paritaria nacional docente no cumple ese requisito por una razón muy sencilla: el Gobierno Nacional no tiene empleados docentes quienes son contratados por cada una de las provincias y la CABA. Por eso, la paritaria nacional docente –por no ser una paritaria- no define el salario de  los docentes argentinos sino el  salario garantizado por el gobierno nacional para algunas.


Por eso, una vez que termina la paritaria nacional docente empiezan las paritarias verdaderas, en cada distrito, donde se negocian salarios y donde, en consecuencia, hay huelgas.   Tal es la independencia de la paritaria nacional respecto de las provincias que ha ocurrido que un sindicato acepta el porcentaje de actualización salarial anual  para la garantía nacional pero lo rechaza por insuficiente en una provincia

La paritaria nacional docente también permite negociar algunos programas (como la capacitación brindada con el auspicio del gobierno nacional) pero son marginales respeto de una organización educativa federal.


  1. 190 días de clase que son 165

Otra de esas leyes cosméticas  que el mundillo educativo se adopta como un credo es la de 180 días de clase mínimos por curso lectivo, que ya son 190 por influjo del optimismo de los funcionarios.

De nuevo en franca minoría, esa ley me pareció absurda porque no delimita responsabilidades; no se sabe cuál es la unidad de evaluación del cumplimiento (¿la escuela?, ¿el maestro?, ¿el alumno?, ¿el grado?, ¿la provincia?). Además, en su artículo 3ro, se afirma que  “ se considerará día de clase cuando se haya completado por lo menos la mitad de la cantidad de horas de reloj establecidas por las respectivas jurisdicciones para la jornada escolar” No es un chiste: medio día de clase es igual a un día de clase en la Argentina.


Pero esto no es lo más grave: aunque no haya  huelgas docentes; aunque los maestros y los alumnos nunca falten, es imposible llegar a 180 días de clase siguiendo el calendario escolar. El profesor Daniel Katz demostró (con un almanaque y un calendario escolar en la mano) que si se cuenta día por día, en primaria se llega a 175 y en secundaria a 165 dias, como máximo.


  1. Ampliación de lo público que privatiza

Todos los gobiernos defienden o dicen defender la educación pública. Los ciudadanos decimos más o menos lo mismo. Sin embargo, en 1950 el porcentaje de estudiantes en escuelas privadas argentinas era del 8% y en 2014 del 30%. En algunos lugares como CABA, GBA, Santa Fe o Córdoba el porcentaje de chicos en privada nunca baja del 40%. En San Isidro, Vicente Lopez o Yerba Buena en Tucumán pasa el 60%, Desde 2003 todo empeoró: las primarias públicas no solo que no crecieron sino que su número de alumnos cayó 9%, un hecho inédito en la historia argentina. En el nivel inicial y el secundario, la mayor parte de los nuevos alumnos van a escuelas privadas.


Como ya hemos explicado, a los gobiernos les conviene por varios motivos que las clases medias vayan a escuelas privadas. Sin embargo, se impone un debate serio sobre este aspecto central de la educación.


  1. Inclusión que excluye

Desde hace varios años se escucha que las escuelas, especialmente las escuelas secundarias públicas, se han ablandado, que su cultura es facilista y que todos pasan de año automáticamente. No digo que esto no es cierto; algunas de estos mandatos de autoridades  para que los docentes aprueben a todos me consta personalmente. Sin embargo, hay algo que no cierra: si todos pasaran, la tasa de graduación de secundaria debería estar en el 100%, o al menos arriba del 90%, o al menos como en las escuelas secundarias privadas donde se gradúa el 80%. Al contrario, no solamente que la graduación de una cohorte teórica en las escuelas públicas es del 45% sino que el abandono en los 2000 es superior a los peores momentos de la crisis como explicamos en un artículo anterior.


En conclusión, se trata salir de la cosmética y encarars un debate serio y constructivo para comenzar a desandar el declive de la educación.


* Mariano Narodowski, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y autor de Un mundo sin adultos (Editorial Debate)

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