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Opinión

Holdouts: ¿A qué jugamos?

El ministro de economía Axel Kicillof en el discurso de ayer ha dicho dos cosas interesantes:


La primera es que los abogados que representan a la Argentina van a ir a ver al juez Thomas Griesa para negociar. Lo cual suponemos que se trata de negociar acerca de la forma de cumplir el fallo. Es decir, la forma de ver cómo se paga tratando de que impacte de la menor forma posible en las reservas.


La segunda, es el anuncio de su visita al Congreso Nacional. Lo cual resulta más que adecuado, dado que es el Parlamento el ámbito establecido por la Constitución como responsable de la renegociación de la deuda externa. Por otra parte, cualquier definición actual impactará no solo en este Gobierno sino en los que vendrán.


Pero hubo una tercera parte que es mucho menos interesante y es la propuesta de un cambio de jurisdicción a Buenos Aires. Aunque esto suena bien a los internos, corre riesgo de ser una movida que tiene un costo: que nos puedan declarar en rebeldía y entrar en un default técnico sin ningún sentido.


Cómo sigue el juego


Lo más importante en la reunión con el juez Griesa: Es lógico enviar los abogados ya que perdimos el juicio y hay que ver cómo se ejecuta la sentencia. Desde ya hay que ir a negociar cómo se paga. Argentina no puede hacerlo con reservas ya que las tiene muy limitadas. Sin embargo, existen múltiples alternativas de pago. Desde bonos hasta préstamos puentes con bancos privados. Las estrategias son variadas y no implican necesariamente un impacto en las reservas.


Vale la pena recordar que el que mueve ahora es el juez para ejecutar la sentencia. Puede darle tiempo a la Argentina o puede acelerarlo. La fecha del 30 de junio es clave para ver qué sucede con el pago del bono Discount.


Por lo tanto, la movida ahora le queda al juez y él será el responsable de declarar si la Argentina está en default técnico o no. Hay que recordar que la Corte de los Estados Unidos levantó la posibilidad de poder pedir los embargos a los activos de argentinos en el exterior.


El Congreso


El ministro se presentó ante el Congreso. Congreso que tiene todo el arco político entre los que seguramente saldrá el próximo gobierno. Es aquí donde debe aportarse la razonabilidad de una decisión que nos afectará durante mucho tiempo.


Hay que dejar en claro que el debate acá no es si hay que pagar o no al fondo MNL. Es si se cumple un fallo de la justicia norteamericana o no. Insisto con este tema. Defaultear una deuda está dentro de las posibilidades y las reglas del juego globales. No acatar un fallo judicial no está en esas posibilidades.


Esto es lo que está en juego en la Argentina hoy. Su relación con el sistema jurídico internacional. Si Argentina no acepta un fallo en Nueva York, por qué aceptaría uno en Londres o en Tokyo o en San Pablo. Es evidente el efecto contagio sobre todas las plazas financieras del mundo donde Argentina no podría volver a colocar deuda. Tampoco las empresas argentinas.


Tercero el cambio de jurisdicción y la reapertura del canje


Lo primero es que el canje está abierto hace más de un año y nadie ingresó en él. Así que hacer una nueva apertura ni suma ni resta.

Pero el cambio de jurisdicción debería volver a ser evaluado. No tiene sentido ya que es difícil que más del 80% acepte un cambio de jurisdicción y hacerlo obligatorio es entrar en un default técnico que empeoraría la situación.


Mientras se haga moderado y sin perjudicar la resolución de la sentencia no debería traer mayores inconvenientes. Pero el problema es que no suma nada.


Dejar de jugar


Ya es momento de dejar de jugar al gato y el ratón. Veamos el lado positivo. El tema llegó a un final. Ahora hay que tener una estrategia bien estudiada para que el impacto en la economía real sea el menor posible y que nuestro país vuelva al mercado de capitales.


Si esto se extiende más de la cuenta, el deterioro en la economía real seguirá avanzando. Y allí ya no será Griesa el problema sino lo que suceda en las calles de las ciudades argentinas.


Más que como un nuevo problema, veamos el fallo como una oportunidad de terminar de cerrar los frentes abiertos y que la Argentina vuelva a participar de la comunidad financiera internacional.