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Opinión

Ansiedad: reloj, no marques las horas

Por Patricia Faur

El tránsito que no se mueve, las vacaciones que no llegan, las preocupaciones obsesivas por el futuro, la inquietud por la salud sin evidencia concreta de enfermedad...quién no ha sentido ese estado desagradable de una espera insoportable por algo que puede o no ocurrir, por una decisión que hay que tomar o por afrontar una situación que aterra?

La ansiedad patológica se define como un estado de inquietud, de aumento del alerta, impaciencia, malestar y preocupación que se acompaña habitualmente de síntomas fisiológicos desagradables como palpitaciones, sudoración en las manos, temblores, mareos y en ocasiones, falta de aire y ahogos.

En muchas personas puede ser un rasgo de su personalidad, en otras es un estado transitorio y en algunas se convierte en un trastorno que puede tomar diferentes modalidades.

Lo que es común a todas las modalidades es la sensación desagradable que lleva a la angustia y al miedo, muchas veces irracional o desproporcionado. Y sobre todo, amenaza el bienestar y la posibilidad de disfrutar de la vida. 

Porque la ansiedad es una oscura anticipación de una catástrofe que quizás, nunca llegue. Son aquellas ideas intrusivas que se instalan como "okupas" en tu cabeza y no te dejan vivir.

Me echarán del trabajo? Este dolor de espalda será el anticipo de una grave enfermedad? Mis hijos pueden sufrir un robo cuando salen? Se va a caer el avión? Qué me va a pasar en la vejez?

Lo incontrolable se apodera de   vos y empieza a ser enloquecedor. Entonces recurrís a los fármacos, al yoga, a la meditación. Y sólo son buenas estrategias que ayudan ,pero no solucionan el tema. Porque la "solución" no será tener todo bajo control. Esto es lo primero que hay que digerir. Es todo lo contrario.  Es aceptar que vamos a vivir con muchas incertidumbres, demasiadas. No vamos a poder controlar el futuro, ni las acciones de los demás ni los fenómenos naturales.

Los trastornos de ansiedad desafían nuestra omnipotencia . Nos piden la humildad de hacer lo que podemos hacer, lo chiquito, lo concreto, lo simple, lo presente. Eso no quiere decir vivir sin proyectos. Todo lo contrario. Un proyecto es una apuesta de confianza al futuro. La ansiedad patológica, en cambio, le teme al futuro como si en ese tiempo inmaterial se escondieran las peores amenazas.

Muchas veces le digo a mis pacientes: si vamos a aprender a vivir con incertidumbre, pongámosla a nuestro favor. Lo incierto es que puede ocurrir lo peor, pero también puede ocurrir lo mejor. Y por qué no va a pasarme lo mejor? De todos modos, nada podré controlar al respecto. Sin embargo, puedo hacer cosas para disminuir el impacto de mi respuesta si lo malo llegara a ocurrir . No puedo cambiar los acontecimientos, pero puedo estar mejor parado frente a ellos. 

Algunas ideas:

No evites el conflicto, crecerá como un demonio en tu cabeza. Afrontar lo antes posible es lo mejor.

Buscar áreas de placer en la vida: son el soporte psicofisiológico que permitirá amortiguar futuros dolores.

Armar y cuidar las redes vinculares.

Corregir las distorsiones cognitivas: lo amenazante no es tan catastrófico como lo piensas

Aprender a respirar y meditar como práctica.

Buscar ayuda : psicoterapia, medicación, medicinas complementarias.

Finalmente, como dice el proverbio:

Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no tiene solución, ¿para qué te preocupas?

Columnista