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Análisis Semanal

Argentina merece una transición ordenada y el que tiene esa responsabilidad es Macri

Por Sergio Berensztein

El que mejor puede definir lo que pasa (en la Argentina) es Dante Panzeri, que tuvo una frase fantástica cuando dijo que 'el fútbol es la dinámica de lo impensado'. Acá, la Argentina es la dinámica de lo impensado.

Lo de ayer fue un resultado electoral que modifica de plano el escenario político en Argentina, no solo en lo electoral también en lo institucional. El Presidente necesita hacer una lectura muy cuidadosa del nuevo escenario porque los riesgos son enormes. Riesgos en matemática financiera y en materia de gobernabilidad.

Todo lo que hasta ayer podía ser una prioridad o un objetivo, tiene que ser revisado. Es necesario un gobierno de crisis o un gabinete de crisis. Lo que está viviendo Macri ahora es la crisis muy profunda, la más importante de su Gobierno.

Hubo claramente un voto muy contundente de un sector amplio de la sociedad que le dijo al gobierno que en materia económica había fracasado. Y esto pone tensión al argumento del Gobierno que decía que estaba en juego el futuro de la Argentina de los próximos 30 años.

La política argentina tiene que entrar en un modo distinto. Lo electoral ahora pasó a segundo plano. La estabilidad política, la gobernabilidad, la estabilidad financiera, son el principal objetivo. El Banco Central tiene reservas pero lo más importante es que no las pierda. Sería una estupidez una sangría de reservas ahora teniendo en cuenta los desafíos que tiene el próximo Gobierno.


Son horas críticas, son horas claves no solamente para el corto plazo. De lo que se decida en estas horas depende también el margen de maniobra que encuentre el próximo gobierno, sobre todo en materia financiera. Argentina merece una transición ordenada y el que tiene la responsabilidad de tomar la iniciativa en ese sentido es el presidente Macri.

¿Macri podrá revertir esto?

Lo electoral nunca es imposible pero es poco probable. El riesgo de focalizar solo en lo electoral teniendo en cuenta los desafíos que tiene la Argentina desde el domingo a la noche, es una irresponsabilidad. El riesgo de focalizar en lo electoral y no tomar en serio la situación actual es un fin caótico de este Gobierno. El presidente Macri siempre quiso ser el primer presidente no peronista en terminar su mandato. Ese es hoy un objetivo de primer orden. Estamos en un nuevo escenario; hay que leer el nuevo escenario, entender los riesgos y tratar de acotarlos todo lo posible.

El papel de Alberto Fernández a partir de este momento

Lo que hemos visto ayer es el triunfo de un giro pragmático, primero de Cristina Kirchner y luego de todo el peronismo. Ese giro pragmático tuvo dos factores fundamentales:  primero el rol de los gobernadores que hasta marzo estaban apostando a Alternativa Federal y a partir de este giro de CFK terminaron apostando por esta alternativa de forma muy exitosa.

El otro, Alberto Fernández, quien sin tener experiencia de campaña, comenzó de forma un poquito improvisada pero tuvo una curva de aprendizaje… La campaña terminó mucho mejor perfilada y hasta habló de economía. Tuvo la inteligencia para saber dónde pegar y terminó esta primera etapa con un resultado extraordinario que ni los propios encuestadores de la oposición tenían previsto.

El volumen electoral del Frente de Todos pone de manifiesto la importancia del voto del Frente Renovador. La diferencia entre el FPV en las PASO de 2015 y el resultado de ayer es la mitad de los votos que obtuvo Massa en aquella elección. La expresión de la "tercera vía" fue en esta oportunidad Consenso Federal, que obtuvo menos de 9% de los votos. En síntesis, Sergio Massa fue uno de los verdugos de Mauricio Macri.

Así se le abre también a Fernández un nuevo escenario. A él tampoco le conviene una salida caótica. Ni Macri ni Fernández ganan con un caos. Y como los dólares que puede conservar el Banco Central son fundamentales para la próxima administración, ahí hay un lugar para acordar.

Al margen de lo cambiario, habrá que dar una señal fundamental en materia de deuda. Es fundamental algún tipo de coordinación para tranquilizar a quienes tienen títulos de deuda argentina. Si la empresas argentinas tienen problemas, la Argentina tiene problemas. Si las empresas argentinas no valen nada, la Argentina no vale nada. Por eso, el fin ordenado de esta administración favorece al próximo gobierno, pero básicamente favorece a todos los argentinos, porque el riesgo que tengamos otra caída fulminante en el ingreso con otro episodio inflacionario descontrolado genera más pobreza.

Este es un gobierno que le hizo pagar a sus votantes la mayor cuota de la crisis. Todavía tenemos subsidios a las tarifas de los sectores populares, hay un gasto social muy fuerte para aliviar la pobreza. Pero el votante del presidente Macri tuvo que asumir ese gasto, y se enojó.

Acá también hubo una especie de revuelta electoral por una cuestión tributaria. La carga tributaria es excesiva, para muchos argentinos es intolerable. La inflación de los cuatro años de Macri fue de casi 180% y encima el ingreso en términos reales cayó por la devaluación y el patrimonio también cayó.

Por eso tiene bastante lógica este voto protesta por la cuestión económica. Se parece la Argentina a lo que pasó en Grecia semanas atrás. Por un muy fuerte programa de ajuste en términos fiscales, el partido de izquierda tuvo que pagar un costo enorme y ganó la centro derecha.

Lo que te muestra este resultado es que las cuestiones fundamentales de la economía pesan más que cualquier método electoral o márketing. Al final del día, el bolsillo predomina. Con el marketing no se come, no se educa, ni se cuera.

Los próximos días no son responsabilidad del Frente de Todos, sino de los que gobiernan.

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