Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

Cepo a la razón

Ricardo Lorenzetti levantó su teléfono alrededor de las 10 de la mañana para escuchar a Mauricio Macri y supo  los nombres pensados por el presidente  para la Corte Suprema.  Tomó nota  de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz sin sobresaltarse. Se estaba enterando de estas propuestas bastante antes que buena parte del gobierno de Cambiemos. Por ejemplo, Gabriela Michetti y el bloque de diputados del PRO se desayunaron casi con la prensa.  A la tarde de ese segundo día  hábil de gobierno,  el nuevo primer magistrado lo volvió a llamar y le dijo: “en un rato anunciamos que invocaremos el artículo 99 de la Constitución para que asuman cuanto antes”. Allí, el titular de la Corte sí se sorprendió. Algunos dicen que entró en un cono de preocupación.


Dos días después de esto fue el ministro de justicia Germán Garavano el que pidió hablar con Lorenzetti. “Queremos  que los nuevos jueces juren mañana mismo”.  El desconcierto y la molestia inundaron el cuarto piso del palacio de tribunales. Desde entonces y hasta el viernes pasado en que una reunión de las dos cabezas de los poderes del estado que estaban en pugna lograron un acuerdo de sin vencedores ni vencidos, Macri había decidido actuar movido por el impulso, su deseo de mostrar autoridad a cualquier precio y de imponer su agenda en la justicia. Ya se sabe que en la política argentina no paga pedir disculpas por los errores. Ser fuerte es ser obcecado. Así nos va.  La decisión de postergar las asunciones de los ministros de la corte hasta que se hayan cumplido las audiencias públicas previstas por la ley es una implícita corrección del error y hay que saludarlo sin dejar de anotar la inicial torpeza, a todas luces, inexplicable. Un dato más. Hace 48 horas se abrió la posibilidad concreta de que el presidente convoque a sesiones extraordinarias del congreso para tratar los nombramientos en acuerdo con el peronismo disidente y otras fuerzas no PRO. Sería lo ideal.


¿Qué pasó por la cabeza de Mauricio Macri para arremeter de esa manera forzando un viejo inciso de la Constitución Nacional (quizá derogado por desuetudo, modo jurídico de abrogación de leyes por su no uso prolongado) con el fin de completar la Corte? Es difícil saberlo y apresurado para analizarlo a 10 días de gestión. Sí se sabe que los que le pusieron letra y música a esto fueron el ex presidente radical Ernesto Sanz (muy activo a la hora de apadrinar a correligionarios y ubicarlos en puestos públicos seguros) y el abogado  Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, un dirigente PRO que vino a formar parte de la mesa chica de Macri de la mano del histórico José Torello. ¿Y Elisa Carrió? Su silencio y su mutismo en invocaciones republicanas parecen ubicarla en el asentimiento tácito. ¿Alguien imagina lo que hubiera dicho de haber sido Cristina Kirchner la autora de la iniciativa? Por las dudas: la doctora Fernández quedará en la historia por haber sido una de las primeras magistradas más despreciativas de la división de poderes, cultora del autoritarismo y del personalismo como pocas veces se ha dicho. Pero es hora de terminar con las distintas varas de  análisis de la ley según quien la transgrede. Hacerlo está mal: sea del PRO o del peronismo. Caso contrario, se confirmará que el apego de la constitución es pétreo sólo si se está en la oposición.


El mismo caso se verifica a la hora de analizar la salida del cepo cambiario producido en esta semana. Resulta que el kirchnerismo se rasga las vestiduras por haberlo abandonado. ¿No era que el cepo no existía para los k? Si hasta la ex presidente del Banco Central Mercedes Marcó del Pont, la autora material e intelectual de ese disparate de restricción cambiaria, salió a gritar en estos días por la medida. Nadie puede ser privado de su derecho a la expresión. Todos, sin embargo, deberían recordar que el pudor es un valor muy noble que, ejercido, suele paralizar la lengua de los que fracasaron, sobre todo cuando pretenden dar cátedra en la materia que estropearon. Y más: si la medida del fracaso fuese proporcional al tiempo de silencio pudoroso, la señora Marcó debería llamarse a la oración silenciosa  hasta que se estrene Star Wars 11.


La devaluación del 40 por ciento puesta negro sobre blanco en estos días, ¿es inocente, inocua y exenta de comentarios? Claro que no. Si no se combina con una batería fuerte de políticas sociales, el costo sólo será afrontado por los asalariados y por la industria nacional que necesita reactivarse. Salir del cepo fue, primero, un cumplimiento de promesa de campaña. No es poco. Luego, un acto de sinceramiento luego de años de negar la inflación, destruir los índices de medición de pobreza, estancamiento y recesión y, por fin, un instrumento, sólo eso, que si no se acompaña de medidas que ataquen los precios y protejan los salarios volverá a ser el verdugo de las mayorías. Esta  semana que empieza debería ser el escenario para conocer qué opción se elige.


Otra vez Irán: En gran trabajo de investigación de los periodistas Daniel Santoro y Nicolás Wiñazky demostró que el canciller Héctor Timerman estaba seguro que Irán era el autor de la voladura de la asociación mutual AMIA. En una grabación difundida por estos días se escucha el ministro de relaciones exteriores decir dos veces, ante autoridades judías, que “Irán puso la bomba”. La charla fue sostenida en 2012, es decir antes de que el propio Timerman firmara y defendiera un acuerdo de “entendimiento” con la nación que asesinó, según él y la justicia argentina, a 86 personas.


Superada la revulsión moral inicial que a cualquier ser humano le invade al pensarse pactando con quien sabe que es el autor de un acto terrorista, el hecho viene a probar el disparate del acuerdo y la encomiable decisión del nuevo gobierno de hacer caer el memorándum, desistiendo de los recursos judiciales aún  vigentes.


Cuando se debatía legislativamente el tema y los senadores y diputados oficialistas levantaban con obediencia la mano creyendo que era más valioso el dogma sectario de aprobar cualquier cosa “porque lo pedía la jefa” antes que detenerse  y pensar con criterio personal, este cronista preguntó si dar el sí al memorándum no era un acto de alta traición a la patria. La Constitución lo prevé en su artículo 29. El entonces jefe de gabinete dijo que esa pregunta era una idiotez. Hoy que la hipótesis del encubrimiento tiene la voz del canciller, ¿sigue siendo una idiotez? ¿Qué sienten esos mismos legisladores que optaron por la obediencia debida antes que por el respeto a las víctimas de AMIA? ¿Toma otro color la investigación de la muerte de Alberto Nisman?


A propósito: parece que en las próximas semanas, la jueza de esa causa derivará los expedientes a la justicia federal como desea Sandra Arroyo Salgado. Raro reacción a esta altura de los acontecimientos de la doctora Fabiana Palmaghini apartando a la fiscal Viviana Fein que podrá recibir reclamos por sus procedimientos pero no por su honestidad. Un acto que llega sobre las fiestas que aparece como un pedido navideño de alguna de las partes.

Relacionadas

Argentina merece una transición ordenada y el que tiene esa responsabilidad es Macri

El que mejor puede definir lo que pasa (en la Argentina) es Dante Panzeri, que tuvo una frase fantástica cuando dijo que 'el fútbol es la dinámica de lo impensado'. Acá, la Argentina es la dinámica de lo impensado. La opinón Sergio Berensztein

Ver Más

El Foro de Convergencia Empresarial dio un fuerte apoyo al acuerdo del Gobierno con el FMI

Los principales empresarios del país emitieron un comunicado, firmado por todas las organizaciones que lo componen, en el cual brindaron su apoyo al nuevo acuerdo alcanzado entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Ver Más

A 10 años del voto "no positivo" de Cobos: cuánto dinero representan las retenciones al campo

Es un clásico de la historia económica de la Argentina acudir a atajos cuando los funcionarios de turno no aceptan la fórmula ortodoxa para bajar la inflación, que en general exige achicar el gasto público como mecanismo eficiente, y a la larga menos doloroso, para reducir el déficit fiscal. Así surgió hace exactamente 10 años la iniciativa para disponer un impuesto móvil a la exportación de soja, con el fin de que el Estado se quede con gran parte del aumento que proyectaba el precio internacional del complejo oleaginoso.

Entonces la iniciativa surgió porque el "yuyito", como había definido la ex presidente Cristina Elisabet Fernández de Kirchner a la principal fuente generadora de divisas a través de las exportaciones, había iniciado lo que finalmente fue un vuelo corto ascendente de los precios internacionales de menos de USD 300 la tonelada en 2007 a casi USD 600 en 2008, y con una proyección  a superar los USD 700; y en el caso del aceite de soja pasó de USD 460 en 2016; a USD 740 un año después y USD 1.370 a fines de junio de 2008.

Pero ya "con el diario del lunes" se vio que esa escalada de precios fue puntual, porque al poco tiempo surgió la crisis financiera de las hipotecas en los EEUU que se extendió hasta 2009 y provocó el derrumbe de las cotizaciones internacionales de las materias primas, y el complejo oleaginoso no fue la excepción.

Ver Más

Las inversiones no repuntan y en mayo crecieron sólo 0,5 por ciento

De acuerdo con un estudio privado, los números no resultan alentadores.

Ver Más

Sin GPS, lo más difícil para la economía será acertar el largo del túnel recesivo

La actividad económica entró en un túnel oscuro y largo. Hace dos meses que el GPS está desconectado y por esa razón ninguna dirección parece la adecuada. La peor sequía de la historia había contribuido a minar los datos del segundo trimestre, y la pronunciada devaluación hizo paralizar a aquellos sectores que habían actuado como motores, en especial la construcción pública y privada y rubros industriales como la fabricación de autos.

Hacia donde uno pose la mirada, los datos no suenan alentadores. Pero no hay chance de apagar el televisor y encenderlo cuando nos guste más el programa. Con el tablero lleno de números rojos, será necesario volver a contar brotes verdes en la medida que vayan apareciendo.

El Gobierno está concentrado en estabilizar las variables financieras y dar certidumbre fiscal a los inversores externos. Tratar de que el dólar retome un sendero previsible es central para que precios, salarios, consumo y crédito dejen de restar y vuelvan a sumar. Pero ese movimiento no depende solo de la Argentina. 

Ver Más

Los temas clave de la agenda del retiro espiritual del Gabinete en Chapadmalal

Un clásico de Cambiemos. El presidente Mauricio Macri convocó al Gabinete para analizar el rumbo de la gestión y unificar el discurso en un año con desafíos complejos en lo económico y lo político.

Se trata de un encuentro donde los responsables de cada área deben informar sobre lo realizado y explicar cuáles son sus planes para lo que se viene. Además, mediante presentaciones multimedia se instruye a los funcionarios sobre los aspectos centrales de gestión de cada área con el fin de que cuenten con la información necesaria para enfrentar la discusión política. Los objetivos de los próximos mese

Ver Más

Columnista