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Análisis Semanal

Chau Cepo; Hola MULC

​Por fin, salimos del cepo. Luego de cuatro años, dejamos atrás una de las peores medidas de política económica del Kirchnerismo. De aquí en adelante, resta ver cómo se comportará la economía frente al nuevo tipo de cambio, la simplificación del mercado cambiario y la baja en impuestos a las exportaciones.
El cepo fue pensado en su momento como un control al egreso de capitales, que tuvo su correlato en la compra minorista. La idea original era que, en un periodo en el cual las reservas estaban bajando fuertemente en la segunda mitad de 2011, poder contener esta salida para, así, poder mantener sin problemas el tipo de cambio. Entre junio y octubre de 2011, las reservas pasaron de 52 mil millones de dólares a 48 mil millones. Es decir, casi un 10% en solo 5 meses. Así, en un contexto de mucha incertidumbre por la crisis financiera internacional, Argentina eligió ponerle un freno a la demanda de dólares. El problema, sin embargo, es que esta medida genero muchos más problemas de los que permitió evitar.


El resto de los países de la región, en ese mismo periodo, eligió no ponerle un cepo a la economía. Las reservas en Uruguay, Chile, Colombia, Brasil y Bolivia crecieron entre 2011 y 2015. Sin embargo, en Venezuela y Argentina, pasó lo contrario. El común denominador es la política cambiaria. En los últimos dos países se buscó frenar la salida de dólares pero, lo que en realidad se generó, es que se eliminó la entrada de dólares mientras que la salida de dólares logró encontrar métodos alternativos para llevarse a cabo. La brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo fue fluctuante, aunque siempre se mantuvo en valores altos, en general por encima de 50%. Esto solo sucedió en Venezuela, donde también hay cepo.
La idea subyacente es que un cepo genera incertidumbre sobre las inversiones, por lo que nadie se ve incentivado a introducir un dólar en un lugar del cual no se lo puede llevar. Así funcionan las inversiones: Uno elige dónde pone su dinero y desea poder ser el que decide sobre el destino de este. Entonces, si no se qué sucederá con mis inversiones, busco otro lugar dónde invertir. Entre 2010 y 2014, la Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina pasó de US$130.000 millones a US$160.000 millones. Es decir, la entrada de dólares a la región no se frenó sino que, al contrario, aumentó. En Argentina, sin embargo, esta se redujo casi a la mitad, desde US$11.300 millones hasta US$6.600 millones. En resumen, pasamos de tener el 9% de la IED total de la región a solo el 4%.


El cepo, además, se dio con una virtual fijación del tipo de cambio, que solo se rompió en enero de 2014 cuando Kicillof y Fabrega decidieron devaluar un 20%. En estos años, la inflación superó ampliamente al aumento del dólar, lo que genero que el peso fuera artificialmente fuerte y que, entonces, pudiéramos comprar muchos bienes importados. Como este poder de compra no era genuino, se generó un estancamiento de la industria y del empleo privado, que no crecen desde 2011.


Desde la tan ansiada salida del cepo, el tipo de cambio real mejoró entre un 40% y 50%, dependiendo contra qué moneda se analice y esto podría ser un buen punto de partida para que los generadores genuinos de divisas empiecen a ser eso: generadores de divisas. En los últimos años, tanto el campo como la industria exportadora se vieron muy deterioradas por los continuos aumentos de costos.


Actualmente, estamos ante la vuelta del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) lo que implica que el movimiento de dólares ya no estará monitoreado por AFIP o el BCRA, salvo que pase algo especialmente importante. Como dijo Sturzenegger, la idea es virar hacia una flotación administrada del tipo de cambio con metas de inflación, tal como hace el resto de los países a los cuales nos convendría parecernos. En simple, esto significa que el dólar tendrá el nivel que las personas y empresas acuerden, a menos que se salga de una banda (un nivel máximo y uno mínimo que pueden, o no, ser conocidos por todos) y que la inflación estará monitoreada por el Banco Central para que se mantenga según lo deseado y que la política monetaria estará especialmente enfocada en el valor del peso y no tanto en el del dólar.


En síntesis, volvemos a la normalidad. Volvemos al grupo de países sin discrecionalidad, con reglas claras. Ahora resta ver cómo nos adaptamos y cuál es la evolución de las variables importantes (precios y tipo de cambio) en las próximas semanas. En cuatro letras: Chau Cepo, Hola MULC.

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