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Opinión

Como entrenarse para asumir el primer puesto gerencial

​Durante una reciente invitación a conversar sobre planificación de carrera con alumnos de la Maestría en Negocios de una prestigiosa universidad, una de las inquietudes que más se suscitó en la audiencia está relacionada con la transición profesional. Dentro de este apartado, se presentó especial interés en conocer la forma de transicionar de una posición sin equipo a cargo hacia un rol de liderazgo, o lo que es decir, cuando se trata del primer puesto gerencial. Esta inquietud es sumamente válida y suele darse cuando el profesional siente que ha llegado el momento de dar un salto en su carrera hacia una posición de mayor responsabilidad. Si bien es más sencillo adquirir recursos, herramientas y nuevas capacidades para entrenar nuestra habilidad técnica, entrenarse para convertirse en líder no deja de ser un desafío. Para quienes se encuentren transitando ese momento de sus vidas profesionales, comparto a continuación cuatro estrategias que permiten entrenarse para asumir el primer puesto gerencial.

1. Identificar cuales son las características de un liderazgo efectivo para su organización

Dado que cada organización entiende el liderazgo de forma diferente, lo primero que aconsejo para iniciar el camino hacia un posición gerencial es conocer cuales son las características del liderazgo más valorado en la organización donde se desempeña. Mientras que para una empresa quien ejerce un liderazgo efectivo puede ser quien demuestre las mejores habilidades analíticas para resolver problemas, para otra empresa el liderazgo puede estar relacionado con tener una gran visión a futuro. Una vez que se han identificado dichas características, lo siguiente es convertirse en protagonista del propio desarrollo personal. Una forma de hacerlo, es indagar sobre los entrenamientos que están disponibles en la organización o conversar con el jefe y planificar un plan de acción para adquirir esas habilidades de liderazgo identificadas. 

2. Buscar un Mentor como guia para el desarrollo profesional 

Otra forma de avanzar hacia una posición de liderazgo implica buscar el apoyo de un mentor. La mentoría es sumamente valiosa si se selecciona al mentor correcto y se trabaja en un vínculo de auténtico valor agregado para ambas partes. Preferentemente, el mentor debería estar algunos niveles más altos en el organigrama y debería ser alguien con tres atributos: ser una persona con conocimientos y trayectoria significativa, conocer y saber moverse bien dentro del mapa político de la organización y estar genuinamente interesado por entablar el vínculo con el mentoreado. De esta forma, el aporte del mentor será no solo desde el punto de vista de la experiencia (transmitiendo conocimientos y consejos) sino que además podrá ayudarlo en el plano de las disyuntivas socio-políticas de la organización. Esto último es muy importante ya que sin el apoyo político adecuado el profesional interesado en convertirse en gerente podría encontrar diversos obstáculos para su crecimiento: por ejemplo, que sus ideas no sean escuchadas por no contar con alianzas estratégicas con personas claves de la compañía. 

Si bien quien elige ser mentor no suele presentar demandas o exigencias para serlo, lo recomendable es  que se intente retribuirlo de alguna forma para que sea un vínculo realmente productivo para ambos. Por ejemplo, el mentoreado puede hacerle un agradecimiento especial sobre algún consejo que le ha brindado el mentor dejándole saber que lo ha puesto en práctica con resultados positivos. Este tipo de consideraciones suelen ser muy bien recibidas por el mentor, ya que dan cuenta de que el tiempo y energía puestas al servicio del mentoreado lo han conducido al éxito. Como último punto a considerar, recomiendo no dejar los encuentros entre ambos al azar sino más bien pautar las reuniones de antemano. Seguramente el mentor sea una persona con una agenda apretada de compromisos con lo cual la coordinación previa de las reuniones facilitará la continuidad del vínculo. 

3. Participar de proyectos estratégicos para la organización

Para avanzar hacia un rol de liderazgo, es clave hacer una lectura de la organización en la cual pueda identificar los proyectos estratégicos que se están llevando a cabo y detectar en cual podría participar. Para elegir un proyecto correctamente, este debe tener dos atributos: debe ser sobre un tema estratégico para la organización y su participación tiene que permitirle utilizar sus mejores talentos y habilidades. Por ejemplo, si la compañía está pensando expandir sus operaciones a nivel regional y quien desea convertirse en líder considera que una habilidad fuerte que posee es su capacidad de invesigación, podría solicitar sumarse al comité que está llevando a cabo las investigaciones de mercado sobre los países potenciales para la expansión. Además, preferentemente debería optar por algún proyecto que contemple las características más valoradas del liderazgo para la organiazación (lo que identificó en el punto 1) a fin de lograr que esas habilidades queden expuestas y sea más fácil identificarlo como un líder potencial. También vale la pena participar de proyectos en los cuales pueda demostrar su habilidad para el liderazgo de equipo, una competencia usualmente requerida para una posición gerencial. Puede evidenciar su expertise para trabajar en equipo siendo quien selecciona o coordina las tareas de cada uno de los integrantes, transmitiendo conocimientos o entrenando a los miembros menos experimientados del equipo.  

4. Entablar los vínculos adecuados y no descuidar las relaciones interpersonales 

Un aspecto no menor a la hora de avanzar hacia un rol de liderazgo implica entablar los vínculos adecuados con quienes ejercen posiciones estratégicas o que de algún modo pueden impactar en su  desempeño en la organización. Si bien hace al sentido común, es importante mantener una relación armónica y de confianza con el jefe directo como así también con “el jefe del jefe”, ya que es muy probable que en lo que respecta a las decisiones sobre promociones del equipo se los involucre a ambos. Por otro lado, cada organización posee su organigrama formal y su organigrama de relaciones informales (vínculos entre equipos, areas o personas que no se encuentran registrados formalmente) y es fundamental conocer tanto el primero como el segundo. Un último punto en relación a los vínculos en la organización implica la habilidad para entablar relaciones interpersonales y resolver conflictos entre personas o equipos de forma conciliadora. Esta última es una habilidad que completa el perfil de quien desee asumir una posición gerencial. 

Conclusiones

Identificar y entrenarse en las habilidades de liderazgo más valoradas por la organización, procurar un mentor/a que permita detectar y superar los puntos ciegos y navegar el mapa político de la empresa, identificar y elegir proyectos estratégicos en los cuales hacer visibles los talentos y vincularse con los actores clave de la organización son, a mi criterio, las estrategias diferenciadoras para transicionar con éxito hacia el primer puesto gerencial. 

* Agostina Verni es Ejecutiva de Recursos Humanos con trayectoria en compañías multinacionales tales como Google y Red Hat donde lideró procesos de atracción y gestión de talento para Latinoamérica. Participa como panelisa en foros y conferencias sobre temas de gestión, liderazgo e innovación de talento.

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