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Opinión

Cómo se repartirán los cargos y el poder en el nuevo Parlamento

Por Analia Argento


A partir del 10 de diciembre Cambiemos tendrá una mayor representación en el Congreso nacional, aunque no suficiente para sancionar leyes sin ayuda de una porción de la oposición. Quedará, entre propios y aliados, a 20 diputados de tener mayoría propia. A partir del 10 de diciembre también arranca la segunda etapa parlamentaria de la gestión de Mauricio Macri y ambas Cámaras pueden convertirse en trampolín para quienes tengan aspiraciones electorales hacia el 2019. Entre uno y otro escenario, el legislativo y el electoral, tanto el oficialismo como la oposición iniciarán en los próximos días tironeos propios del calendario parlamentario para definir autoridades de Diputados, Senadores, comisiones y bloques. Por ahora sólo reconocen conversaciones aisladas dentro del peronismo, mientras que Cambiemos se concentra en las leyes que el Presidente enviará al Congreso, que son la primera prioridad.

El bloque que la tiene más difícil es el Frente para la Victoria. Tras los anuncios del Gobierno, el Frente Renovador, el Bloque Justicialista y algunos diputados y senadores del PJ, acudieron juntos a reuniones con los ministros de Economía de las provincias peronistas en el Consejo Federal de Inversiones y en el ministerio de Hacienda. Incluso, en una de ellas estuvo Axel Kicillof, aunque el saliente Héctor Recalde no acudió a la cita en el CCK, invitado oficialmente. Recalde deja vacante su cargo, termina su mandato y hay quienes impulsan a algún histórico peronista para ocupar su lugar. José Luis Gioja tiene aspiraciones en ese sentido ya que apunta a la reunificación, a superar la etapa kirchnerista y nunca renegó de figuras como Diego Bossio, ex titular de la Anses, a quien los diputados de La Cámpora no pueden ni ver.

Incluso Cristina Kirchner ha mandado a conversar a los suyos con los que se fueron del PJ para avanzar en la unidad del peronismo, que en el Congreso podría frenar, en conjunto, iniciativas de Cambiemos. Pero si durante dos años hubo visiones diferentes y, salvo el núcleo duro K, el resto estuvo abierto a una "oposición constructiva", parece utópico que los diputados de Unidad Ciudadana comulguen con renovadores, justicialistas y el Movimiento Evita. Frente al desafuero de Julio De Vido hicieron falta dos días de discusión para unificar un criterio que no se cumplió a rajatabla dentro del FpV. Los rebeldes fueron apenas un puñado y detrás de ellos terciaron gobernadores como el sanjuanino Sergio Uñac, el tucumano Juan Manzur y el peronismo de Chubut.

Las conversaciones están encadenadas y no serán fáciles de saldar porque lo que se juega también es el futuro del peronismo y el rol del kirchnerismo más duro. Entre las espadas K que dejan el Congreso se alistan Recalde, Juliana Di Tullio, Teresa García, Diana Conti y Edgardo Depetri, entre otros. Entran en su lugar otros diputados electos de 'paladar negro' como Fernanda Vallejos,  Vanesa Siley, Leopoldo Moreau, Hugo Yasky, Mónica Macha (esposa de Martín Sabbatalella). También llegan Daniel Scioli, que desde su derrota mantiene el perfil más bajo que puede, y Fernando Espinoza, ex intendente de La Matanza, que busca su reelección como titular del PJ bonaerense, donde ya tiene varios competidores. El massismo (que ya no tendrá a Sergio Massa en una banca pero sí a Graciela Camaño y Felipe Solá) congenia con el Bloque Justicialista de Bossio y con los peronistas que responden a sus gobernadores como los entrerrianos, rionegrinos y cordobeses por ejemplo. Un dato aparte: Margarita Stolbizer termina su mandaro y el GEN no tendrá ya ningún diputado.


Tras el impactante resultado electoral, Cambiemos pasa por un excelente momento al punto que parecen haberse acallado internas en el Palacio. Dicen que el oficialismo en el Congreso mantendría a Emilio Monzó al frente de la Cámara como premio a la experiencia y ante la necesidad de habilidad política para terciar con la oposición y manejar la Cámara. Lo mismo avala a Nicolás Massot y Mario Negri, aunque, en el caso de los radicales, también se juega un rompecabezas más amplio que incluye en el reparto la presidencia del Comité Nacional y el poder en uno de los principales distritos como es el cordobés.


Para las comisiones no se anticipan grandes cambios, con alguna excepción. Al Gobierno le pueden interesar, además de las que ya dominan, las que están vinculadas con la leyes clave para las reformas laboral y previsional. La de Previsión hoy está en manos de Mirta Tundis, que acaba de renovar su banca, y la de Trabajo está en manos del justicialista Alberto Roberti, con mandato hasta el 2019. Entra al Congreso Graciela Ocaña y sobrevuela la pregunta de si podría ir a Previsión para tener un lugar más visible, al igual que Guillermo Montenegro, a quien podrían elegir para la Bicameral de Seguridad. La presidencia de Energía está vacante: Julio De Vido está suspendido pero el Gobierno no tiene proyectos para el área que pudiera poner en riesgo un titular opositor, admiten.

En el Senado, los gobernadores se alinearon detrás de Miguel Ángel Pichetto y lo quieren como garante del diálogo con la Casa Rosada. "Depende de qué haga ella", dicen algunos de los que conversan con el senador en referencia a si Cristina Kirchner permanecerá en un bloque propio, Unidad Ciudadana, con media docena de senadores acompañándola. Si el bloque de ella pudiera tener más integrantes y debilitara al justicialista, los senadores no K admiten que se sentarían a conversar para no perder fuerza.


El interbloque de Cambiemos quedará con paridad de fuerzas (12 para el PRO, 13 par la UCR) aunque dicen que está acordado que la presidencia quede nuevamente en manos de un radical, en el lugar que hoy ocupa Pedro Braillard Poccard tras la renuncia de Angel Rozas, con quejas por el trato recibido desde el PRO. Algunos ven allí al formoseño Luis Naidenoff (con aspiraciones para 2019 contra el poder de Gildo Insfrán) y Silvia Elías de Pérez, de Tucumán. Para ese cargo o la presidencia del bloque de la UCR, suenan también el santacruceño Eduardo Costa (que reiterará aspiraciones contra el kirchnerismo por la goberanción) y el riojano Julio Martínez.

Con la designación del nuevo embajador en los Estados Unidos, quedó clausurada la posibilidad de que Esteban Bullrich no asumiera para ocupar ese lugar. También que fuera un premio para Federico Pinedo, a quien algunos creen podría reemplazar Humberto Schiavoni, senador electo de Cambiemos en Misiones, hombre de máxima confianza de Macri y futuro posible candidato a gobernador. Algunos experimentados creen que el Presidente no prescindirá de los buenos oficios y la cintura política de quien hoy es presidente provisional del Senado y que lo ratificará. Se define en estos días.

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