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Opinión

Dólares sobran, pero el mercado está sensible a un cambio de expectativas

Por Hernán De Goñi

En el Palacio de Hacienda estiman que el aumento en la tarifa de gas que resta aplicar no superará 30%. Esa cifra podría calmar los temores sobre un rebote de la inflación que se abrieron luego del 2,9% de enero. El resto de los servicios públicos ya tiene su cronograma en marcha, y sus porcentajes están jugados. Inclusive los incrementos que se esperan de algunos servicios privados (como telefonía en enero o educación en marzo) son de única ronda, lo que implica que no siguen en los meses venideros.

Lo que sí se están jugando en estos días son las expectativas del próximo trimestre. Y ahí es donde se notan algunos aumentos preventivos en rubros que pueden ser afectados por la reciente volatilidad del dólar. Pero esa tendencia puede volver a cambiar, ya que si bien está mermando la oferta de divisas del agro, todavía no hay un faltante que presione mucho más el precio. Tanto ayer como el miércoles hubo volúmenes muy altos (más de u$s 1700 millones en dos días) y en ningún caso intervino el BCRA: la demanda de aquellos fondos que tenían activos en pesos y se retiraron fue cubierta de manera interna.

Tanto en el Central como en Hacienda saben que en unos meses es probable que se vuelva a dar un fenómeno de apreciación del peso, porque el Tesoro tendrá que vender las divisas que tiene de colchón y las que desembolse el FMI.

Hay mucho movimiento en estas jornadas, y por eso no es bueno guiarse por la agitación del mercado. La volatilidad no va a desaparecer de un día para el otro. El problema para el Gobierno es que se instale una idea de piso más alto para la inflación que el 30% que aceptan los analistas. Las tasas bajarán lento y se evaporará la recuperación rápida. Volveremos a los pronósticos de noviembre.

*Artículo publicado en la edición impresa de El Cronista

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