Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

El colapso del populismo en América

​El gran triunfo de la oposición en Venezuela marca el principio del fin del brutal populismo de Maduro. Se suma al cambio en Argentina y a la crisis del PT en Brasil. Y marca una vez más el fracaso económico y moral del socialismo.


El socialismo ha sido siempre un fracaso moral, social, cultural y económico. Ha costado cientos de millones de muertos en Asia, Europa y África. Basta nombrar a Stalin, Pol Pot, Ho Chi Min o Mao Tse Tung, para que se le paren literalmente los pelos de la nuca a los republicanos. La caída del Muro de Berlín permitió al mundo observar que el retraso de los comunistas era mucho mayor a lo imaginado. Los alemanes orientales, se habían perdido la recuperación capitalista de la postguerra, y su PBI per cápita era un tercio del de sus hermanos. Las 20 repúblicas soviéticas mostraban igual retraso. Las diferencias eran casi tan evidentes como las de Corea del Norte y Corea del Sur; o la de China contra Taiwán. Cualquier ciudadano mínimamente informado puede mostrar el fenomenal fracaso del socialismo frente al notable éxito del capitalismo para destruir la pobreza. 


Pero la izquierda Latinoaméricana prefirió no darse por enterada. Se reunieron en el Foro de San Pablo y creyeron que con la aparición de las crisis financieras de EE.UU. y de Europa tenían una oportunidad de volver a la carga en el siglo XXI. Esta vez al menos sin revoluciones sangrientas, por la vía democrática, pero manteniendo la pretensión de manipular las instituciones en su propio favor.


Fueron muy exitosos en movilizar a la gente sosteniendo las ideas de la igualdad, la justicia social y la distribución del ingreso, por encima del valor a la vida, la propiedad y las libertades individuales.


Aprovecharon el descontento por la crisis económica en algunos países en Latinoamérica junto con la falta de instituciones, las fallas en la Justicia Independiente y gobiernos más o menos corruptos. Así, los socialistas tomaron una vez más el poder en seis países, y como siempre intentaron luego manipular las instituciones para quedarse con todo el poder sin disimulo. La presidente Cristina decía sin ruborizarse: “vamos por todo”. Compraron votos repartiendo el dinero ajeno y se dedicaron a acumular poder,  silenciando a los medios de prensa opositores y cooptando jueces, periodistas, empresarios y hombres de la cultura y los medios.


Pero su fracaso económico llegó más rápido que antaño. En Venezuela este año el PBI cae 10%, la inflación del 215% es la más alta del mundo y la escasez de todo tipo de productos es tan abrumadora como las largas colas en los supermercados. La desesperación por obtener productos básicos como alimentos y remedios es notoria para la mayoría de la población. En Brasil la economía se contrae 3% y la corrupción en Petrobras tiene parado a la mitad del país y obnubilado a la otra mitad. En Argentina se acabó el dinero de los otros, la  inflación es la segunda más alta del mundo y el déficit fiscal se acerca a los dos dígitos; el gobierno perdió las elecciones y ahora Macri se dispone a desarmar una bomba económica tratando de que no explote. 


La gran diferencia es que hoy con las redes sociales y la comunicación celular, el descontento se traduce más fácilmente en acción y es más difícil de reprimir. 


Así, Argentina marcó el camino del cambio; y ayer en Venezuela los republicanos le dieron una paliza al populismo, ganando al menos 99 escaños frente a 46 del oficialismo. Si bien fueron elecciones legislativas ya pueden dictar leyes de amnistía para liberar a Leopoldo López y al resto de los presos políticos, y si obtienen 11 escaños adicionales podrían iniciar un complejo proceso para remover a Maduro. En Brasil el camino para remover a Dilma ya fue iniciado y es igualmente complejo.


Todo indica que estamos frente a una nueva oportunidad en Latinoamérica, y esta vez tenemos que ser mucho más conscientes. El tema no pasa simplemente por ajustar las cuentas fiscales y recuperar el crecimiento. Esta vez, la sociedad entera tiene que involucrarse en mejorar las instituciones. El camino es la Justicia Independiente, y allí es Brasil quien está mostrando que es posible apresar a grandes industriales, banqueros y políticos corruptos. En Argentina tendremos que reformar el Consejo de la Magistratura para hacerlo independiente, recuperar una moneda sana y liberar las fuerzas de los emprendedores. En Venezuela habrá que reconstruir casi todo. Pero también tendremos la oportunidad de imitar a los países de la Alianza del Pacífico y relanzar el Mercosur como una zona de verdadero libre comercio, y potenciarlo con Tratados de Libre Comercio con muchos otros países, el Nafta, la Unión Europea, la propia Alianza del Pacífico y más allá.


Si lo hacemos bien, cuando retorne la izquierda será ella también republicana.

Relacionadas

Argentina merece una transición ordenada y el que tiene esa responsabilidad es Macri

El que mejor puede definir lo que pasa (en la Argentina) es Dante Panzeri, que tuvo una frase fantástica cuando dijo que 'el fútbol es la dinámica de lo impensado'. Acá, la Argentina es la dinámica de lo impensado. La opinón Sergio Berensztein

Ver Más

El Foro de Convergencia Empresarial dio un fuerte apoyo al acuerdo del Gobierno con el FMI

Los principales empresarios del país emitieron un comunicado, firmado por todas las organizaciones que lo componen, en el cual brindaron su apoyo al nuevo acuerdo alcanzado entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Ver Más

Ningún gobierno de la democracia se atrevió a ajustar tanto en educación

De aprobarse el proyecto de presupuesto enviado por el Gobierno Nacional al Congreso, se estaría consumando el ajuste más grande de las últimas décadas sobre el sistema educativo. Ningún gobierno de la democracia se atrevió a tanto. La inversión nacional en educación y cultura viene cayendo hace tres años, aunque este nuevo presupuesto, redactado de acuerdo con las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), agrava el recorte. En el año 2015 significó el 1,66% del PBI. Para el 2019 el Gobierno propone invertir solo el 1,25 por ciento. Como se trata de un PBI más pequeño por el achicamiento de la economía nacional en tres de los cuatro años de Gobierno de Cambiemos, es posible afirmar que se le otorga a la educación y a la cultura una porción menor de una torta más chica. Lo más grave de la situación es que, a pesar de prever una inflación mayor al 40% en el 2018 y, según la estimación oficial, del (poco creíble) 23% para el 2019, los recursos destinados a la educación inicial, primaria, media y superior no universitaria para el próximo año, aun en valores nominales, son menores. Sin incluir los recursos destinados a las universidades, el Gobierno nacional ha propuesto disminuir la inversión en programas educativos de 67 mil a 54 mil millones de pesos. Es decir, a pesar de la inflación pasada y futura, los recursos caen un 18,9 por ciento. Si tomamos en cuenta la variación de los precios, el presupuesto de estos programas disminuye, entre el 2018 y el 2019, el 39,9 por ciento.

Ver Más

Fueros: qué diferencias hay entre Argentina y los EEUU para investigar a un senador

Contrario a lo que sucede en nuestro país, los legisladores norteamericanos pueden ser arrestados en causas criminales y sus domicilios allanados por orden judicial sin ninguna restricción.

Ver Más

No esperemos más a Godot

El presente argentino no me angustia, me espeluzna. Estoy ansioso por ver en setiembre la obra “Esperando a Godot” de Beckett en el Teatro General San Martín. Esta es una obra fundacional del teatro del absurdo. Presagió nuestra actualidad: no hay una lógica causa y efecto (puedo llegar a robar pero no iré a prisión); hay una transformación repentina del personaje (por ejemplo, un político que lidera causas sociales, de pronto termina robándole al país y a los ciudadanos); hay una intensificación progresiva del sinsentido (por ejemplo, llegar al absurdo de utilizar virginales cuadernos Gloria para anotar el camino de la corrupción); hay una inversión del principio de causalidad (por ejemplo, más roba un político, más popular es, más lejos está de ir a la cárcel);  los dichos sinsentido demandan mayor sinsentido y la comunicación es incomunicación (por ejemplo, cualquier declaración de un político). Y pareciera que no registramos que esperar a Godot es esperar una salvación que está en cada uno de nosotros. Se podría llegar a pensar en una doble moral entre los Panamá Papers del actual gobierno y los cuadernos Gloria del gobierno anterior. También en la doble moral de un encuentro entre Cristina y Moyano. Pero en realidad no hay una ...

Ver Más

Falta un año para las elecciones y así miden hoy los posibles candidatos

Varias encuestadoras brindaron números sobre intención de voto.

Ver Más

Columnista