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Opinión

El dólar: el termómetro del estado de ánimo argentino

Por Claudio Zuchovicki

La hiperinflación, el Rodrigazo, la confiscación de depósitos, el corralito, la pesificación asimétrica, el desagio, el cepo cambiario, la cesación de pago de la deuda, el Plan Bonex, el Austral, el Primavera, la plata dulce, los cambios de nombre de la moneda con la quita de varios ceros, el congelamiento de precios, los golpes de Estado y la inestabilidad política, son algunas de las tantas situaciones que vivimos los argentinos en los últimos 50 años, que lentamente nos llevaron a perder la confianza en nuestra divisa y a buscar refugio en un lugar más seguro y líquido que nos permitiera conservar nuestro poder adquisitivo o, al menos, algo de tranquilidad: el dólar.

Por eso, no es de extrañar que tengamos tan poca fe en el peso, ya que durante décadas vivimos signados por la desconfianza que nos generaban las instituciones nacionales y quienes las conducían. Esto nos marcó de una manera tal que nos resulta difícil cambiar esta costumbre. Incluso, para muchos analistas, el vínculo entre el dólar y los argentinos va más allá de una relación económica o política, sino que se tornó psicológica, ya que en ella se ven representados nuestros miedos, avaricia, incertidumbre y falta de confianza, entre otros aspectos emocionales.

Pero esta vez creo que no es el caso. No quiero confundir la foto con la película.  La foto me muestra que dólar en la última semana subió un 5% y provocó muchos titulares de diarios, incluso esta nota. Pero si veo la película, debo decir que el dólar es lo que menos subió este año. En lo que va del año subió un 7% (casi todo los últimos 15 días). Mucho menos de lo que rindió un plazo fijo o una Lebac. Incluso mucho menos de lo que subió la nafta, el peaje, la leche, en fin la inflación del semestre. Más que pensar que la suba del dólar puede producir inflación creo que esta vez fue la inflación la que hizo reaccionar el dólar.

Debo aclarar tres aspectos técnicos y uno político además.

Técnicos: 

1) El dólar estaba deprimido entre otras cosas porque técnicamente calculábamos que para esta época la liquidación de exportadores seria mayor a la que fue. Pero una caída en los precios de las materias primas no contemplada hizo fallar esas predicciones. Consecuencia: algo menos de oferta.

2) A esta altura éramos muchos los que pensábamos que Argentina ya sería País Emergente y que con eso el flujo de capitales seria mayor. MSCI nos dejó en fronterizos, fallamos en esa predicción y vinieron menos dólares. Consecuencia: menos oferta.

3) Época de aguinaldos y vacaciones de invierno, siendo más barato viajar a Chile que a Bariloche. Consecuencia: más demanda.

Moraleja, menos oferta, y más demanda, simple sube el precio.

Factor político:

Argentina necesita aprobar por el Congreso Nacional reformas muy importantes para ganar competitividad y crecer en serio; reformas fiscales, previsionales y laborales. Así no cierra. Para eso las elecciones son muy importantes y resultan binarias. Si se constituye un poder político de consenso, este dólar suena algo atrasado pero lógico. Si se constituye un congreso polarizado sin consenso, se complica las reformas estructurales este dólar suena muuuuy barato.

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Claramente, si se recuerda que durante la gestión del "padre de la convertibilidad" predominaron un régimen de cambio fijo, en lugar de flotante como hoy, y las privatizaciones de las empresas prestadoras de servicios públicos, no tiene punto de comparación con el momento actual.

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