Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

El lenguaje que expresa la diversidad que somos

Por Laura Velasco

La lengua está viva, siempre en movimiento. Como la que tenemos en la boca. La lengua saborea, besa con deseo, nombra las cosas y en ese decir piensa y crea mundo. Lenguas hay a montones, como pueblos y culturas, una Babel. Y en un mismo universo de hablantes hay lengua estándar, formal, regional, lunfarda, hay jerga. A veces no nos entendemos del todo porque las personas somos de distintos barrios, orígenes, generaciones. Cada cual de quienes hablamos este castellano rioplatense transitamos por distintos registros cotidianamente. No hablo igual cuando compro fideos en el chino que cuando escribo esta nota. Sería raro.

Y de eso se trata un poco el lenguaje inclusivo: de ser raros. De discutir la convención y la norma. De mover al elefante pesado que son todas las reales academias. Contra todas las inercias y resistencias conservadoras el lenguaje se transforma con el uso. Por eso hoy no nos gruñimos como cavernícolas (casi nunca), ni hablamos lenguas indo-europeas, ni latín, ni romance antiguo para rastrear esta lengua con la que escribo y me leen acá.

Las mujeres y disidencias fuimos sujeto tácito en la lengua y en la historia. Van juntas. Nos negaron, callaron, invisibilizaron, y nos subordinaron. El masculino genérico no nos dice a las mujeres, ese plural no nos incluye. Por eso no es economía de letras decir "todos" en lugar de "todos y todas". Porque mejor de economía no nos hablen cuando a las mujeres nos pagan 30% menos en el mercado de trabajo, y las tareas domésticas que principalmente sostenemos siguen sin ser remuneradas cuando generan un tercio del PBI. Y vamos a incomodar más. Porque empatizamos con quien tiene que elegir en la escuela entre la fila de varones y la de mujeres y no tiene lugar donde estar y ser.

El @ y la x expresaron esa búsqueda por un lenguaje no binario. Difícil de pronunciar, pero "tod@s" y "todxs" fueron admitidas en la academia y los ministerios. Signo de corrección política en bienvenidos tiempos de ampliación de derechos. En Suecia inventaron un artículo neutro. En la Argentina con el #NiUnaMenos y el debate por el Aborto Legal con su marea verde y la ESI llegaron las pibas a revolucionarlo todo con la E.

Les jóvenes son quienes más empujan a ese viejo elefante que ocupa demasiado espacio en la educación. Desafían a todos los Bolsonaros y sus ministras con niños rosados y niñas azules o niñes de todos los colores. Construyen mundo donde las diferencias no asusten ni estén desigualadas.

El lenguaje, la cancha, la ciencia, el sindicato, la calle los queremos más plurales y sin patrón de la vereda. Decir "nosotres" es nombrar y pensar esa diversidad que somos. Decir "nosotres" genera extrañeza y eso sirve para deconstruir en el diálogo disputando sentidos. Decir "nosotres" puede generar también distancia y ajenidad. Como decía Ochy Curiel, tenemos que ennegrecer al feminismo, y desconfiar de nosotres cuando somos un poco secta, élite o gueto que pone barreras con la e a la gente sencilla. La e es el más hermoso ensayo de abrazo que estamos inventando y solo tiene que dejar afuera al patriarcado.

*La autora es profesora en Letras. Feminista. Integrante del Frente por la Educación Sexual Integral.


Columnista