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Opinión

El mercado ignora las buenas noticias y sale muy golpeado con las malas

Por Julián Yosovitch


Luego de haber visto como operaron los activos financieros la semana pasada y como arrancaron esta, se puede afirmar que la calma cambiaria duró tan solo un mes, que la volatilidad está de vuelta y que existen muchas chances de que haya regresado para quedarse por un rato más.


Los desafíos que actualmente enfrentan los activos financieros son varios, aunque gran parte de estos se puede resumir en que tanto los bonos como las acciones no encuentran un driver (fundamento) positivo al cual afianzarse para generar nuevamente expectativas positivas. Es decir, el mercado no solo no encuentra drivers positivos, sino que abundan los factores de riesgo y argumentos negativos para generar mayor incertidumbre de cara a lo que viene.


El mercado se comió una variedad de noticias que supuestamente podrían haber sido positivas pero que no resultaron en un buen desempeño de los activos. El rebote fue efímero y el mercado retomó la tendencia bajista. Ya sea el acuerdo con el FMI, el hecho de que el mercado haya regresado a la categoría de emergentes o los cambios en el equipo económico, todas ellas tuvieron un efecto "positivo" de menos de 48 horas, para que luego la incertidumbre, dudas y debilidades de los activos quedasen retomadas para llevar a los precios hacia niveles inferiores.


Hoy en día al mercado le sobran fundamentos negativos y le faltan los positivos. El mercado necesita reencontrarse con factores que reencausen las expectativas hacia adelante, pero tanto la crisis de Turquía, los acontecimientos alrededor de los cuadernos y el parate económico producto de las altas tasas y efectos secundarios de la corrida cambiaria generan que dichos drivers positivos se alejen y posterguen el rearmado de las expectativas.


Probablemente debamos esperar hasta comienzos de 2019 para empezar a ver las encuestas que encaminen a los candidatos de cara a las elecciones presidenciales del año que viene. El problema sobre este punto es sencillo. Dada la velocidad en los acontecimientos,esperar a comienzos de 2019 resulta una eternidad. Y, por otro lado, difícilmente las encuestas generen un driver positivo ya que la volatilidad en los mercados producto de las elecciones no tienden a resultar en una clara tendencia alcista. No estamos en años como el 2012 en los que resultaba claro que la sociedad estaba buscando un cambio y que el modelo de la gestión anterior llegaba a su fin. No se conocen hoy en día los posibles candidatos y eso sin dudas genera un agravamiento de la incertidumbre.


Para prueba de que la volatilidad volvió al mercado local sólo hace falta mirar la plaza cambiaria. La volatilidad del tipo de cambio se cuadruplicó: pasó en una semana de niveles de 5% al 21,6%.


Hoy el gobierno tiene que demostrar las diferencias entre Argentina y Turquía y mostrar que no estamos encaminados en esa dirección. Para ello debe mostrar resultados económicos y por otro lado salir a comunicar tales diferencias. El desafío de esto es que justamente son sus números los que han generado dudas en el mercado y por el lado de la comunicación, esta resulta ser uno de sus mayores déficits al no haber un referente que les hable a los mercados y que los tranquilice. En un contexto turbulento para los emergentes como el actual, resulta fundamental reparar sobre estos temas para evitar una mayor disparada de la volatilidad y, por ende, suba del dólar y caída de los activos.


*Artículo publicado en El Cronista

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