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Opinión

En picada: Primero la economía real, ahora la financiera

El comienzo de diciembre nunca pudo ser más auspicioso. Por un lado, las reservas del BCRA están subiendo gracias a la licitación del 4G, a los desembolsos del Banco Central Chino y a los adelantos de las cerealeras. 

Por otro lado, el dólar blue sigue con valores muy bajos, a menos de 13 pesos y el dólar oficial apenas se mueve de 1 centavo, alcanzando un valor de 8,56 pesos por dólar. Una calma cambiaria que revierte la “mala onda” de los analistas económicos que pronosticaban un dólar oficial entre 9,50 y 10. 

Vale aclarar que entre los analistas está el que escribe estas líneas que veía un tipo de cambio más competitivo para tratar de compensar los estragos de la inflación. Pero no es así, el gobierno prefiere, y debo reconocer que en el corto plazo tiene razón, una tranquilidad cambiaria que como contrapartida acarrea una mayor recesión económica. 

En picada la economía real

Que la economía real viene cada día un poco peor no es novedad. No es una caída abrupta, sino un lento pero sistemático deterioro. No solo el sector industrial sufre su peor recesión en años, sino que varios sectores, incluyendo los de consumo masivo están padeciendo esa tendencia. 

La venta de autos en noviembre fue -comparado contra el mismo mes del 2013- la mayor caída en ventas superando el 40%. La cantidad de escrituras firmadas en la Ciudad de Buenos Aires es aún peor que el año 2002. 

Estos datos muestran que la caída económica no solo no se revirtió en el segundo semestre, sino que sigue deteriorándose. Hay que recordar que veníamos de un 2013 con mejores datos que el 2012, y que el 2014 termina por abajo. 

Las perspectivas 2015 no ofrecen ninguna señal de mejora para el futuro, de hecho las señales que vienen del sector externo no son para nada alentadoras. Esto se debe a la consolidación de los precios de las commodities un 25% más bajo que en el presente año y una devaluación de todas las monedas latinoamericanas, principalmente Brasil y Colombia estos meses (15% y 23% respectivamente contra el dólar).

Por lo tanto, la economía real continuará su recesión ahora incluyendo al campo y al sector de la construcción.

En picada la economía financiera

Como economía financiera nos referimos a las acciones y a los bonos del gobierno. La particularidad que tienen las acciones es que sus valores hoy representan los resultados económicos de las empresas mañana. Es por ello que en teoría deberían servir como un dato predictivo de la economía. No es infalible,  pero sí mide el humor medio de los inversores.

Lo cierto es que hasta hace 2 meses la economía real se venía cayendo, pero la financiera no. Esto se podía resumir en el famoso estamos mal, pero vamos bien. El presente es malo, pero en el futuro a Argentina le iría mejor.

Lo anterior se basaba en algunos (pocos) datos reales y en (muchos) deseos y expectativas. No obstante, desde hace 2 meses –en principio tibiamente, pero ahora con mayor fuerza- el mercado está viendo que aquellas expectativas eras exageradas. Ahora la frase se actualizó en estamos mal, pero vamos peor. 

Es que el valor de las commodities bajó, las monedas latinoamericanas devaluaron, la negociación con los fondos buitres no va a ningún lado y la desconfianza crece cada día. Por lo tanto, el optimismo de mercado llega a su fin. 

La gran esperanza de que la Argentina vuelva a crecer sin trabajar, tal como era la promesa Vaca Muerta, con estos precios del petróleo entra claramente en una pausa.

La pax cambiaria y la pax económica

Y mientras todo esto ocurre, el gobierno sigue feliz con su pax cambiaria diciendo que no va a devaluar, yendo contra todo lo que pasa en el mundo. Situación que podrá mantener a fuerza de mayor represión y mayor recesión. Pero eso no dura mucho tiempo y mientras más se tapan los problemas, peores consecuencias tienen cuando estallan.

​Luego de la caída de la economía real y ahora de la financiera, solo resta esperar que pase el tiempo para que nos demos cuenta que esta estabilidad es una fantasía que tiene demasiados costos en la vida real.