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Opinión

¿Es posible desdolarizar la economía? ¿Cómo nos afectaría?

Por Santiago Bulat

1 Economía dolarizada

Para comprender si es factible una desdolarización de la economía, es importante entender qué es la dolarización. El FMI la define como la tenencia por parte de los residentes de un país que no es los Estados Unidos de una parte significativa de sus activos en moneda extranjera. Si bien existen casos más extremos, como los de economías que se dolarizaron por completo -como Ecuador, El Salvador o Guatemala, donde el dólar pasó a ser la moneda de curso legal-, resulta una característica común de los países en desarrollo y de las economías en transición contar con un bimonetarismo de facto.

2 Variantes

Existen tres tipos de dolarización: la financiera, que implica la sustitución de activos o pasivos en moneda local por moneda extranjera; la real, que asume la indexación de las transacciones nacionales al tipo de cambio, y, por último, la transaccional (o completa), que responde a que las transacciones de bienes y servicios dentro de la economía se realizan en moneda extranjera. La dolarización puede originarse por decisión de los agentes privados, cuya preferencia está en disponer y transaccionar en otra moneda o por decisión de sus gobernantes. Probablemente la primera impulse la segunda.

3 Consecuencias

La experiencia muestra que los beneficios de la dolarización podrían resumirse en el retorno a la confianza de una nueva moneda y una desinflación consecuente, dado que el destrato a la moneda local es el principal hecho que motiva que los privados adopten una nueva moneda como reserva de valor y la utilicen para determinadas transacciones. Por el contrario, la economía queda ligada a shocks externos y a decisiones del país emisor de la moneda a que se lo ate, sin posibilidad de ejercer una política monetaria propia. Quedó probado que el retorno de un país que ha optado por la dolarización total de su economía es muy difícil, puesto que los agentes económicos son reacios a cambiar y volver a usar la moneda local, por la falta de confianza inerte y por el posterior costo de redenominar el valor de las transacciones locales.

4 Cambio de mentalidad

La desdolarización generalmente requiere una combinación de políticas macroeconómicas y de medidas micro para mejorar el atractivo de la moneda local frente a la moneda extranjera. La primera es la consolidación fiscal. Esto permite que exista una menor necesidad de que el Banco Central financie los déficits que tiene la economía mediante la emisión de moneda o también el ingreso de flujos financieros, que hacen que la economía se sujete a obligaciones en otra moneda. En segundo lugar, se ubica la política monetaria, que debe estar asociada al objetivo de reducir la inflación de manera creíble. En un contexto de desinflación duradera, la necesidad de cubrirse en moneda dura se reduce constantemente y eso mejora el atractivo de la moneda local. Además, los impuestos financieros deben tratarse de igual manera en moneda extranjera y local, sin generar incentivos de la inversión en moneda dura. Por último, se debe incentivar el ahorro en moneda local, ofreciendo rendimientos que permitan, de mínima, cubrirse frente a la inflación y generar un mayor acceso a distintos instrumentos a partir de inversores nacionales, como fondos de pensión.

5 Sin atajos

Obligar al ahorrista a no pensar en moneda extranjera no dará resultados si él siente que su moneda continuará perdiendo valor. Desdolarizar ciertos bienes y servicios llevará a la desinversión extranjera en segmentos productivos a los cuales las empresas locales no pueden hacer frente. Solo queda el camino de devolver la confianza en nuestra moneda, que es el más largo, pero el más sano.


*Artículo publicado en La Nación

Columnista