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Opinión

¿Esto es innovar?

Por Gerardo González

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La tecnología es éticamente o socialmente neutral y puede ser usada de dos formas: para brindar un beneficios a la sociedad o para perjudicarla. Así, un celular puede ser utilizado para llamar ante una emergencia médica o bien para realizar un secuestro virtual.


Cuando una señal de TV abierta como Canal 9 opta por brindar el servicio de Closed Caption (CC - subtítulos ocultos) para integrar a miles de personas con problemas de audición lo hace -o por lo menos debería hacerlo- con un único objetivo: ofrecer un servicio, en este caso, de accesibilidad para las personas sordas, hipoacúsicas o con algún grado de pérdida de audición. 


Para cumplir con los estándares internacionales y que realmente sea un servicio de calidad que beneficie a su audiencia, se debe contrata a una compañía para realizar dicha producción. Claro que si es la más confiable del mercado, mucho mejor. Más que nada por la calidad del servicio, ya que la transcripción del contenido audiovisual debe ser literal, tratar de transcribir en casi su totalidad lo que se está diciendo en el programa de TV para que la persona sorda pueda comprender el mensaje. La gramática, las expresiones, afirmaciones, preguntas, exclamaciones, signos de puntuación y hasta la ortografía. Todo debe estar de manera correcta. Porque si no el lenguaje se distorsiona, se pierde calidad y finalmente el televidente no ve el beneficio del sistema. 


No todo vale


Los acentos son importantes, tanto como saber diferenciar una C de una Z o una G de una J. Sin embargo, con tal de innovar muchas veces se cometen errores. Ya lo vimos con Facebook, sus robot y la producción y propagación de Fake News (noticias falsas). 


En la actualidad existen software beta de broadcaster que tienen el poder de cambiar el sentido total de una oración si no se puntúan las palabras adecuadamente. 


Con tal de “ahorrar”, Canal 9 comenzó a implementar este sistema sin tener en cuenta la calidad de dicho servicio, donde podemos ver oraciones sin puntuación o frases sin sentido. Estas aplicaciones tecnológicas tampoco reconocen expresiones faciales o gestos. El tono, la intensidad o el énfasis de la voz en la comunicación oral juega un rol importantísimo y acá -por unos pesos menos- se está dejando de lado perjudicando claramente al televidente. 


Tan importante como lo que se dice es el cómo se dice. El tono de voz dice mucho sobre nuestro estado de ánimo o sobre nuestras intenciones. Hay muchos estudios que demuestran la importancia del tono de voz en la comunicación. Y eso, por el momento, no puede ser interpretado mejor que por el cerebro humano. Por una persona. Por un operador capacitado para esa tarea y no por un software. 


Además, hay otra función importantísima del subtitulado que Canal 9 minimiza: la función pedagógica. De este modo ofenden el esfuerzo extraordinario que hace una persona sorda en la oralización.


¿Esto es innovar? Que mis viejos, ambos sordos, al igual que otras miles de personas en nuestro país tengan que volver a sentir cercenado su derecho de acceder a la comunicación e información… Esto en realidad es no comprender con profundidad el concepto de "servir". Es una falta de respeto a esa audiencia fiel que eligen dicha señal de televisión. Es el uso inadecuado del lenguaje. Te lo pueden vender como innovación los "vende humo" pero no lo es porque la tecnología usada ya existe, solo que se aplica ahora en esta función.


La palabra INNOVACIÓN en este caso es mal utilizada en aras de una renta o de una codicia. ¿Es innovación una tecnología que excluye y precariza?. En realidad, el problema de la robotización del subtitulado es que opera como un mecanismo de dominación y precarización porque en su origen antidemocrático no se consideró el interés del usuario, la persona sorda.


Según la Teoría Sustantiva, la precarización espiritual que genera el dispositivo radica en que su diseño fue direccionado por la renta y la eficiencia, y no por valores humanos. No hay personas sordas incluidas en el diseño, no fue un proceso democrático. Y por ello, el diseño conlleva valores de dominación, precarización y exclusión.

Así, mediante la incorporación de esta "innovación" lo que está haciendo Canal 9 es precarizar al colectivo de personas sordas e intentar dominarlas y ningunearlas. Lo que dan no es un "servicio" porque conceptualmente un servicio nunca puede estar fundado en la discriminación y exclusión del usuario. 


No, claramente esto no es innovar. Y eso trae aparejado consecuencias, no solo de imagen negativa y audiencia, con pérdida de rating, si no también económicas y hasta judiciales por informar de manera errónea, dumado a la incapacidad y baja calidad de la tecnología. 

Columnista