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Opinión

Fayt, el ajedrecista que jaquea al Gobierno

Un ajedrecista jamás se olvida del juego y la pasión permanece en él. Le permite ver las alternativas de dos o tres variantes que le suele presentar la vida", aseveró hace unos años Carlos Santiago Fayt, durante una entrevista a una publicación de la Facultad de Derecho.


A sus 97 años, la vida le presenta a este juez de la Corte Suprema de Justicia, una partida compleja. El gobierno kirchnerista lo acusa, básicamente, de "senilidad", con el objetivo principal de doblegar su espíritu y forzar su renuncia. Se sabe, Fayt no es un juez kirchnerista, y no son sus años, sino esta condición la que molesta al oficialismo.


Meditó y movió sus piezas en el tablero. "Se ve que debo estar molestando a alguien", le dijo a su abogado Jorge Rizzo -según el mismo contó- cuando lo llamó por teléfono para conocer su estado de ánimo. Graciela, su única hija, también se encargó de aclarar en varias radios que su padre está "lúcido y cumple sus funciones". Resistencia pura.


"No le debo nada a ningún presidente. Yo no conocía al doctor Alfonsín cuando me designaron. Soy absolutamente libre", explicó en más de una ocasión.


Justamente, Fayt es juez de la Corte desde el 21 de diciembre de 1983, hace 31 años. Pero pudo haberlo sido desde hace medio siglo, cuando a mediados de los '60, un enviado del ex presidente Arturo Illia le ofreció una banca en el Tribunal. "Alguien me dijo que debía aceptar públicamente la ampliación del número de jueces y rechacé la oferta", recordó Fayt años más tarde.


El kirchnerismo pretende hoy amedrentarlo, pero el juez más longevo de la Corte tiene un caso con su nombre. Es el fallo que en 1999 declaró inconstitucional una cláusula de la propia Constitución introducida en 1994 y que establecía que los jueces de más de 75 años debían tener acuerdo en el Senado para seguir en el cargo. Para el Tribunal esa disposición vulneraba la garantía de inamovilidad de los jueces. Y lo cierto es que hoy, aunque desde la Casa Rosada se reclame su jubilación, la sentencia del caso Fayt lo ampara.


Salteño, es el mayor de seis hermanos. Nació en un hogar de clase media baja, de calles de tierra, hasta que se mudó a Buenos Aires, a una casa en Bajo Belgrano frente a Excursionistas, el club de sus amores en el que quiso jugar como half. No pudo, el fútbol no era su principal talento.


En el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda fue el orador designado para todos los actos patrióticos. Con tan sólo 14 años lo eligieron vicepresidente del centro de estudiantes de todo el secundario. "A los 16 me aprendía todo de memoria y luego, recitaba. La gente no lo podía creer. Pensaban que improvisaba y quedaban asombrados." Y a los 21 años se recibió de abogado y publicó su primer libro, Por una nueva Argentina. Socialista, desde el día que escuchó una conferencia que daba "un tal Nicolás Repetto". Hoy una escultura de Alfredo Palacios descansa en su biblioteca. Ajedrecista profesional, candidato a gobernador de Salta en 1957, doctor en Jurisprudencia, escritor prolífico sobre derecho y ciencias políticas, docente universitario. Es autor de por lo menos 38 libros, algunos de ellos reeditados, como el muy actual La naturaleza del peronismo.


Dedicó en su juventud los domingos durante 15 años seguidos a predicar sobre los "valores de la República" en las plazas públicas, recordó esta semana su ex colega en la Corte Gustavo Bossert.


Fayt calificó como "tonterías" las palabras de la Presidenta cuando se quejó de la existencia de jueces "delivery". Y fue el único en votar en disidencia por la inconstitucionalidad de la ley de Medios.


Los días de frío no va a su despacho y trabaja en zapatillas desde su oficina hogareña en la calle Ayacucho. Es sabido que no le gusta festejar sus cumpleaños. Se siente joven, como relata un pasaje del libro Justicia era Kirchner, que escribieron los periodistas Pablo Abiad y Mariano Thieberger: "El hombre tiene la edad de sus arterias, contestó Fayt con picardía. (Juan Carlos) Maqueda, hizo su aporte: El hombre tiene la edad de la mujer que acaricia. Fayt se puso colorado: su esposa, Margarita Escribano, tiene más de 20 años menos que él".
Alguna vez, durante su gestión como presidente, Eduardo Duhalde consideró que Fayt tendría que haber renunciado "hace rato". El juez sólo recordó que el bonaerense había sido su alumno, como también lo fue más tarde Elisa Carrió.


"La Corte no es un trabajo full time, sino full life", ha repetido Fayt desde el día que aceptó ser juez de la Corte. El magistrado planea cumplir su frase a rajatabla.

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