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Especial de la Semana

#IncertidumbreEconomica: Como las temperaturas todo sube...

Este año Papá Noel nos dirá: Oh, Oh, Oh!!! pero con un tono más dramático. Es que las últimas semanas nos hemos visto invadidos de nuevos anuncios, algunos “oficiales” de los integrantes de un gabinete que aún no asumió; aunque también hay lugar para los rumores que se escabullen, y la realidad que no se deja pasar por alto. Y todos concluyen en un mismo lugar: el bolsillo de los argentinos.


Como si estuviéramos Buscando a Wally, vamos detrás de los Precios Cuidados, desaparecidos en muchas góndolas de los supermercados porteños, principalmente de los comercios de proximidad, los más pequeños y a los que acudimos con mayor asiduidad. Pero no se trata de un juego. Se trata de recurrir a una herramienta que sirvió de referencia y que para un sector importante de la sociedad hace la diferencia cuando los salarios no permiten respiro. También desaparecidos están los controles de la Secretaria de Comercio ahora que tanta falta hacen y que tanto protagonismo supo tener. La promesa de continuar con el plan de Precios Cuidados por 6 meses más está dada desde el gobierno del electo presidente Macri pero ¿qué va a pasar con los otros precios, esos que ya aumentaron?


Mucha billetera para tanto mes, dicen algunos. Y es que diciembre llega con altas temperaturas económicas y así los billetes acalorados escapan. Además del incremento en los productos típicos de las fiestas, al recorrer los supermercados o almacenes, se notan incrementos en la mayoría de los productos. Con el fantasma de una posible devaluación o de un dólar único, se justifican los nuevos costos sin paritarias a la vista ni aumentos en materiales para su manufactura. 


Debemos pensar entonces que un sector está preocupado por nuestra figura. Es la única explicación al aumento en ciertos cortes de carne como el asado, que en pocos días pasó de $90 el kg a $130 el kg; o el precio del kg de pan que apenas superaba la barrera de los $20 para llegar en las últimas horas a casi $30. Con un incremento en el valor de la bolsa de harina en más de un 100%, se esperan más subas -principalmente de los productos que contengan panificados en su elaboración- y así alcancen un espectro más amplio de productos como tapas de empanadas y tartas o galletitas, además del pan lactal, entre otros.


Pero la canasta navideña tendrá no sólo sidras, pan dulces, turrones y garrapiñadas en opciones más pequeñas, contendrá expensas más abultadas de la mano del 20% de una bonificación especial y del plus por aguinaldo, para los encargados de edificios. 


El capítulo salud merece un apartado especial, si lo visualizáramos sería como una canastita que acompaña a la principal. No por estar más sanos sino por los costos de los medicamentos -que superó y mucho a lo autorizado por el gobierno el mes pasado en un 3%- y por la sorpresa que todos los años nos tienen preparadas las prepagas. 


Se mencionan ya los planes para la quita de subsidios en los servicios públicos, quizás el capítulo más antipático cuando se trata de repasar lo que a gastos se refiere y que van desde las puestas en marcha más súbitas a las más paulatinas, con el objeto de buscar un federalismo en las facturas -principalmente de la electricidad-. Un sistema de premios para quienes ahorren y un subsidio controlado para quienes realmente lo necesiten donde se analicen a los usuarios y no las zonas. Las tarifas parecen ser el eje más complejo pero a la vez necesario que deberá enfrentar el equipo económico de la nueva administración.
Finalmente combustibles y lubricantes cerraron el mes pasado con un aumento del 4,5% para la estatal YPF pero aun no se trasladaron a sus pares privados –algo que suele ocurrir-. Lo que todos se preguntan es ¿influirá indirectamente en el costo de bienes y servicios? La pregunta queda sin responder, por lo pronto habrá que esperar hasta el 10 de diciembre y ver el comienzo de una nueva era, que para muchos no será sencilla.

Columnista