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Opinión

La igualdad de género en la Cumbre del G20

Por Laura Gaidulewicz

Días atrás tuvo lugar la Cumbre del G20 en Argentina bajo el lema “Construyendo consensos para un desarrollo más justo y sostenible”. En la declaración de los líderes estuvo presente el objetivo 5 de la Agenda 2030 que revisa logros y retoma desafíos para alcanzar la igualdad de género. Y, claro, celebramos esa noticia. 

El párrafo expresa lo siguiente:

“La igualdad de género es crucial para el crecimiento económico y el desarrollo justo y sostenible. Estamos avanzando en el logro de nuestro compromiso de Brisbane de reducir la brecha de género en las tasas de participación en la fuerza laboral en un 25% para 2025, pero afirmamos que es necesario hacer más.

Seguiremos promoviendo iniciativas destinadas a poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y las niñas y contra la violencia de género.

Nos comprometemos a promover el empoderamiento económico de las mujeres, incluso trabajando con el sector privado, para mejorar las condiciones laborales para todos, como a través del acceso a una infraestructura de atención asequible y de calidad y el permiso parental, y reducir la brecha salarial de género.

También nos comprometemos a promover el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo y toma de decisiones, el desarrollo de las habilidades digitales de las mujeres y las niñas y el aumento de su participación en los sectores de alta tecnología ( STEM Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Celebramos la implementación continua de la Iniciativa de Financiamiento de Mujeres Emprendedoras (We-Fi) y agradecemos al Equipo de Trabajo de Mujeres Líderes Empresarias por su trabajo. A partir de esta experiencia, consideraremos cómo involucrar mejor a las emprendedoras”.


Si la comparamos con la del G20 del año anterior, es difícil detectar sustanciales diferencias o agregados a los compromisos anteriormente fijados. En el apartado relativo al empoderamiento de las mujeres, la Declaración 2017 señalaba:

“Un mayor acceso equitativo al mercado laboral, la propiedad, el empleo de calidad y los servicios financieros para mujeres y hombres son fundamentales para lograr la igualdad de género y la plena realización de sus derechos, así como un requisito previo para un crecimiento sostenible e inclusivo. Estamos avanzando en el logro de nuestro compromiso de Brisbane en 2014 para reducir la brecha de género en la participación en la fuerza laboral en un 25% para 2025, pero estamos de acuerdo en que se necesita hacer más. También nos comprometemos a tomar medidas adicionales para mejorar la calidad del empleo femenino y eliminar la discriminación en el empleo, reducir las brechas de compensación de género y brindar protección a las mujeres contra todas las formas de violencia. Mejoraremos el acceso de las mujeres a los mercados laborales mediante la provisión de educación y capacitación de calidad, apoyando la infraestructura, los servicios públicos y las políticas de protección social y las reformas legales, según corresponda.

La digitalización y el acceso a las TIC sirven como poderosos catalizadores para el empoderamiento económico y la inclusión de mujeres y niñas. El acceso a las capacitaciones y ocupaciones relacionadas con STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es, por lo tanto, clave para establecer un entorno propicio para el empoderamiento de las mujeres. Celebramos el lanzamiento de la iniciativa #eSkills4Girls para promover oportunidades y la participación igualitaria de mujeres y niñas en la economía digital, en particular en los países de bajos ingresos y en desarrollo”, señalando en el anexo correspondiente una serie de medidas propuestas para avanzar en cerrar la brecha. Luego expresa que: “con el fin de ampliar el apoyo al espíritu empresarial de las mujeres, celebramos el lanzamiento de la Iniciativa de Financiamiento de Mujeres Emprendedores (We-Fi), que se encuentra en el Grupo del Banco Mundial. We-Fi (proyecto también detallado en el anexo correspondiente) apoyará los esfuerzos en curso del G20 para reducir las barreras a la inclusión financiera y aumentar el acceso de las mujeres al capital, los mercados y la asistencia técnica, así como contribuir al logro de los objetivos de la Asociación de África del G20 y el Plan de acción de iniciativa empresarial del G20. También estableceremos un Grupo de trabajo sobre mujeres líderes de negocios, que, en estrecha cooperación con el W20 y el B20, reunirá a mujeres de negocios de los países del G20 para examinar formas de aumentar la participación de las mujeres en la economía y haremos recomendaciones en la cumbre del próximo año sobre la Implementación de los compromisos del G20 relativos al empoderamiento económico de las mujeres”.


El W20Argentina ha realizado un arduo trabajo, al igual que el resto de las Task Forces, donde el tema de género estuvo presente en los debates. Para destacar, se sumaron las recomendaciones realizadas en torno a la mujer rural, se dio continuidad a la iniciativa #eSkills4Girls desde el gobierno local, y se adaptaron a los desafíos de América Latina en lo que hace a la inclusión en la economía digital, lo que se tradujo en avances interanuales concretos y para brindar una perspectiva regional a esta problemática. La omisión al apoyo de iniciativas claves nacidas en el 2018 como fue el #MeToo dejan de lado una oportunidad clave para que las mujeres no sean sólo objeto de política pública sino también voces relevantes en el liderazgo de los cambios hacia ese mundo más justo que anhelamos.


Según la OIT, en 2018, la tasa mundial de participación femenina en el mercado laboral es del 48,5 por ciento, lo que implica una brecha de 26,5% respecto a la de los hombres, y advierte que esa cifra podría ampliarse en los próximos años, alertando de un retroceso en las “mejoras relativamente menores logradas en el último decenio en materia de igualdad de género en el acceso al mercado de trabajo”. 


Hoy hablar de género está de moda. Es importante que este tema esté presente en la agenda de las naciones y que sea una preocupación mundial. Pero es fundamental evitar que lo discursivo termine opacando los hechos concretos. El reconocimiento de la brecha hoy “queda bien” en cualquier foro. Pero desde 1990, esta brecha se ha reducido en 2 puntos porcentuales, y el grueso de la reducción se produjo en los años anteriores a 2009. 


Como señalaba, según las previsiones que maneja la OIT, el índice de mejora, que desde ese año ha venido desacelerándose, se detendrá en el período 2018-2021, y posiblemente incluso retroceda en los años siguientes. La brecha de género tampoco parace ser fácil de lograr, también en parte por la calidad de los empleos a los que acceden las mujeres. 


No siempre se es conciente de cómo esta brecha impacta no sólo en el presente, sino en el futuro de esas mujeres, en términos de acceso a la seguridad social posterior al retiro del mercado de trabajo. Esos salarios menores por igual empleo, implican jubilaciones y pensiones de retiro más magras en muchos de los países, aspecto igualmente impactado por la informalidad que prevalece en el empleo femenino. 


Esto no implica desconocer que los avances en términos de igualdad de género que se fueron dando en estas dos últimas décadas y la importancia de tomar conciencia de que la misma, más allá de ser un derecho, es fundamental para el desarrollo social y económico. Pero lo que es importante también es que debemos aprovechar cada oportunidad para impulsar acciones concretas que se plasmen en datos y estadísticas que monitoreen avances certeros y detecten los nuevos desafíos que en el camino irán apareciendo.


Como argentina, me siento plenamente orgullosa de que hayamos podido llevar adelante un proceso tan complejo como es el G-20. Como ciudadana de un mundo que está cambiando la configuración del poder a partir de nuevos polos económicos y culturales que marcan la agenda, deseo profundamente que los líderes del mundo de regreso a sus países impulsen acciones concretas para que ese desarrollo más justo y sostenible sea realidad. Por convicción, por la fuerza de las normas, o al menos por conveniencia.

Columnista