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Opinión

La importancia de la urbanización en China: palitos descartables, soja, cerdos y oportunidades

​A partir del proceso de reforma y apertura iniciado en el año 1978 en China, el incremento en el nivel de ingresos, la urbanización, y el surgimiento de las clases medias y altas, han determinado importantes  cambios en los patrones de consumo. Uno de los ejemplos más claros de la urbanización ha sido la ciudad de Shenzhen, situada en el sur de China, en la provincia de Guangdong, frente a la Región Administrativa Especial de Hong Kong. En el año 1978 tenía tan solo 30.000 habitantes y ocupaba el puesto 58 dentro del ranking de PBI de su provincia. Hoy día, Shenzhen tiene más de 10 millones de habitantes y es la ciudad con ingreso per cápita más alto de China continental. Esta ciudad pertenece a la región del Delta del Rio Perla, cuya población combinada de este Delta es actualmente de 42 millones de habitante, mayor que la población de países como Australia, Malasia y hasta superando a Tokio como la mayor área urbana  en términos de población y tamaño en el mundo. Shenzhen pertenece al grupo de las seis “mega ciudades” que existen actualmente en China, ciudades de más de 10  millones de habitantes.


En el año 1978 la población urbana china era de tan solo un 18%. Hoy día, este porcentaje alcanza el 54%. Más de 500 millones de personas se incorporaron a la vida urbana en un lapso de menos de 40 años. Visto desde otro ángulo, si hablamos de un país de poco más de 1.300 millones de habitantes, actualmente hay una población urbana de alrededor de 750 millones de personas – y unos 650 millones que aun pertenecen a la población rural, esto equivalente a unas 17 y casi 15 veces el tamaño de nuestro país respectivamente. El gobierno chino espera alcanzar una tasa de urbanización del 60% en el año 2020. Esto significa que en pocos años habrá más de 70 millones de pobladores urbanos adicionales – o el tamaño de casi dos Argentinas. 


Esta rápida urbanización, así como los incrementos en los niveles de ingresos de la población china que vienen teniendo lugar en las últimas décadas traen aparejados grandes cambios. Por un lado, la provisión de alojamiento, infraestructura, educación, salud, esparcimiento para acompañar el crecimiento de la vida urbana. Por otro lado, el surgimiento de las clases medias y altas, así como los cambios en los hábitos alimenticios. 


¿Cuantas veces usaron palitos descartables de madera? En China se consumen 80 mil millones de palitos descartables anualmente. Se talan unos 20 millones de árboles todos los años para este fin. A pesar de que los palitos se usan en China desde la dinastía Shang (1500 AC), a mediados de los años 1980 el gobierno chino comenzó a incentivar el consumo de palitos descartables para prevenir transmisión de enfermedades, particularmente en restaurantes. A medida que los ingresos y la urbanización en China incrementaron, también lo hizo el uso de palitos descartables. El incremento en el uso de los palitos descartables es tan solo una de las tantas variables que han surgido en las últimas décadas y están asociadas a la urbanización creciente en China, así también como en el resto de Asia. Conocer y entender estas variables es vital si queremos diversificar nuestras exportaciones y encontrar nuevos nichos de mercados.


Otra consecuencia de estos cambios es la tasa media de consumo de carne, que actualmente es 20 veces más alta que hace 50 años, cuando la población china obtenía solo un 10% de sus calorías de productos de origen animal, y el 90% restante de carbohidratos. Hoy día se calcula un consumo promedio de 60kg anuales de carnes. Otro dato: las crecientes clases medias urbanas consumen el doble de carne que sus pares en zonas rurales. 


Y así es como llegamos al caso de la carne de cerdo y nuestra soja. China es hoy el mayor consumidor (y productor) de carne de cerdo del mundo (50% a nivel mundial).  De los 60kg anuales de carnes consumidas se estima que el consumo de carne de cerdo es de 39kg anuales, 5 veces más alto que a fines de los años setenta. China se autoabastece y cría sus propios cerdos, pero para obtener 1 kg de carne de cerdo se requieren 6 kg de alimento (usualmente soja o maíz procesado). Dada la relativa escasez de agua y tierras arables en China, estos alimentos tiene que importarlos. De ahí que China importa el 50% de la producción global de soja.


De esta manera la mitad de la soja producida en el mundo se destina a alimentar a los cerdos en China que, a su vez, alimentan a las crecientes clases medias urbanas. Dicho de otra manera, el incremento acelerado de la urbanización en China explica el incremento de nuestras exportaciones de porotos de soja de las últimas décadas, que a su vez concentra el 77%  de nuestras exportaciones a China (el 28% de las importaciones agrícolas de China se concentran en porotos de soja, de los cuales Argentina es el tercer proveedor aportando un 11% de las mismas). 


Los cambios en el mercado chino que están teniendo lugar nos pueden permitir diversificar nuestra oferta exportable y mejorar algunas de nuestras asimetrías en el comercio bilateral, como la marcada concentración en la exportación. Entre porotos de soja y aceite de soja se concentra el 85% de nuestras exportaciones a China, y los principales 20 productos concentran el 98,3% de nuestras exportaciones totales. El gran desafío es incrementar las exportaciones con mayor valor agregado, teniendo en cuenta los nichos y la multiplicidad de nuevas demandas, consumos y preferencias que el fenómeno de la urbanización trae aparejado. Y para ello no solamente tenemos que mirar a China. Si bien China representa un 80% de la expansión urbana en Asia, el resto de la región también se urbaniza a tasas elevadas. Por ejemplo, se estima que en Laos y Camboya la tasa anual es de 7,3% y 4,3% respectivamente – más rápida que la tasa China de 3,1% anual. Entender estas variables y sus implicancias futuras es por tanto vital para entablar relaciones comerciales con mayor valor agregado y más diversificadas tanto con China como con sus vecinos asiáticos.


* Carola Ramon Berjano es Doctora en Economía, investigadora y docente

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