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Opinión

La inclusión financiera es clave para el crecimiento de los países

Por Santiago Bulat


1 Definición. Garantiza a la población el acceso efectivo a los servicios financieros como el crédito, el ahorro, los medios de pago, seguros e inversiones. El sistema debe estar orientado a promover el bienestar económico y la inclusión social a través de la oferta de estos servicios, siendo accesibles y asequibles para el conjunto de la sociedad. Las prácticas internacionales distinguen al menos cuatro objetivos financieros para todo banco central: integridad, estabilidad, inclusión y protección.

2 ¿Sirve? Según diversos estudios, la inclusión financiera tiene efectos directos en mejorar el potencial de ingresos de las personas, reduciendo paralelamente la pobreza. Además, los servicios digitales financieros permiten a las personas gestionar el riesgo y ordenar la propia recaudación, sobre todo en economías más informales, donde los pequeños avances muestran grandes resultados. También ayudan a las personas a acumular más y de mejor forma ahorros, para que luego sean destinados a futuras necesidades. Por el lado gubernamental, quedó también plasmado que el cambio de dinero físico a digital redujo la corrupción y mejoró el tiempo y la eficiencia de las operaciones.

3 Medición. Toda la información conocida sobre inclusión financiera es muy reciente. La recopilación de información comenzó en 2004 a través del FMI, organismo que desarrolló una base de datos amplia sobre la inclusión financiera, concentrando información brindada por instituciones y entidades reguladoras. Desde su lanzamiento, son 189 economías las que han contribuido a la base que ahora contiene más de 150 series. Luego, el Banco Mundial lanzó su primera base de datos Global Findex en 2011 y repitió su encuesta en 2014 y 2017. A nivel global, unos 3800 millones de adultos informaron tener una cuenta en un banco o un proveedor de dinero móvil en 2017. Esto es el 69% de la población adulta del planeta. En términos absolutos implica que unos 1200 millones de adultos se bancarizaron desde 2011 y 515 millones desde 2014. La oferta de servicios no implica el acceso per se y el acceso no es sinónimo del uso de un servicio. En India, por ejemplo, en 2011, solo el 35% de los adultos tenían cuentas bancarias, mientras que hoy es el 80%. Sin embargo, el 48% de las cuentas de la India están "inactivas", es decir, no se han utilizado en absoluto en los últimos 12 meses.

4 Argentina. El 51,3% de los adultos en la Argentina declaró no tener una cuenta en una institución financiera en 2017. Ese indicador mostró una sensible baja en relación con el relevamiento de 2014, cuando la población no bancarizada alcanzó el 49,8%. Si bien esto refleja en sí una desmejora, resulta más alarmante el hecho de que en la población de deciles más bajos la caída fue superior. Mientras que en la medición global promedio los no bancarizados bajaron de 45,4% a 39,5% y en la región de 58,9% al 57,2%, en la Argentina esa métrica fue en ascenso, del 55,4% al 61,9%. Al indagar sobre los motivos por los que no se tiene una cuenta en alguna institución financiera en el país, una gran mayoría declaró no tener fondos suficientes; en segundo lugar, que los servicios financieros son demasiado caros; y un tercio dijo no tener la documentación necesaria.

5 Futuro. Un sistema financiero que exija buenas regulaciones derivará en buenas prácticas por parte de los usuarios. Una mayor bancarización se traduce en un mayor conocimiento sobre la población para distribuir y obtener recursos por parte del gobierno, a la vez que mejora la toma de decisiones de las personas, fomentando el ahorro y dos claves que nuestro país necesita mejorar con urgencia.

*Artículo publicado en La Nación

Columnista