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Opinión

La inflación bajaría en el segundo semestre

​Luego de 6 meses sin producir datos el INDEC informó que la inflación mensual de mayo fue de 4,2% respecto de abril. Estas cifras es algo más baja que la publicada por la ciudad de Buenos aires y algo más alta que la inflación del Congreso (3,5%), que es un promedio de la inflación publicada por las consultoras.


En particular, según nuestra medición en OJF (Orlando Ferreres y Asociados) la inflación de mayo fue algo más baja: 2,7% y creemos que seguirá bajando en los próximos meses. En particular, junio será un mes muy importante para analizar la inflación, dado que prácticamente no hay aumentos de precios en productos y servicios regulados. Por lo tanto, es de esperar que la inflación de junio sea cercana al 2%. Por ello creemos que es muy probable que durante el segundo semestre la inflación se ubique más cerca del 1,5% gracias a la política monetaria menos expansiva. Pero para que este proceso sea duradero se necesita que también empiece a reducirse el déficit fiscal.

Por ahora el INDEC, publicó solamente los datos de mayo IPC-GBA. Esto significa, que se trata de una medición del Gran Buenos Aires como históricamente hizo el INDEC. La medición Nacional de los precios nunca se terminó de hacer en Argentina. En el pasado, hubo un intento de realizar una medición de GBA y otras provincias que luego, con la intervención del INDEC se diluyó y de ese proceso solo quedó la medición de San Luis. Luego salió el IPC-nu, cuya credibilidad duró 3 meses. 

En este contexto, el INDEC cortó por lo sano y, con la metodología que se tenía antes del IPC-un, encuestó los precios en abril, luego en mayo y finalmente calculó la variación entre los precios en esos dos meses. Eso es todo lo que hay, desde allí comenzara la nueva serie del IPC-GBA. En el futuro, es muy probable que haya que realizar una nueva encuesta de gasto de los hogares a nivel nacional y al mismo tiempo, desarrollar un nuevo IPC Nacional (también un nuevo censo económico, pero eso es otra historia) pero eso podría llevar entre 1 y 2 años.

Es por eso, que no se puede saber cuál es la inflación acumulada para el INDEC, la inflación anual o cualquier otro indicador. Sin embargo, existe la inflación que mide la Ciudad de Buenos Aires que debería ser muy similar, dado que geográficamente la ciudad de Buenos Aires es una parte importante del GBA. Naturalmente, como difieren levemente puede ser que de un mes a otro haya diferencias que se deberían ir compensando. 

La inflación de la ciudad de Buenos Aires fue de 44,4% en el último año y de 25,2% en lo que va de 2016. A pesar de que difieren en mayo, estas cifras son muy similares a lo que dio el IPC-OJF que fue de 44,6% en los últimos 12 meses y 25,3% en lo que va del año. 

En junio estamos esperando una inflación en torno al 2% y creemos que para fin de año, la inflación anual bajaría de 44,6% a 37-38%. ¿Por qué? 

Porque, en primer lugar, ya no va a haber una salida del cepo, ni eliminación de retenciones o de permisos de exportación u otros ajustes de tarifas como los que vimos hasta ahora (al menos no creemos que suceda este año) y que provocaron el “salto” en la inflación. En segundo lugar, porque la inflación es un fenómeno monetario del cual es responsable el Banco Central en casi todos los países del mundo y este organismo ha logrado reducir considerablemente el crecimiento de la oferta monetaria, en los últimos meses. En efecto, la inflación es producto de la pérdida de valor del dinero. Como en cualquier bien, eso se produce porque la oferta excede a la demanda. En los últimos meses la política monetaria, a través de la suba de tasas de interés ha logrado reducir la tasa de crecimiento anual de la oferta de dinero (M2) de casi 44% que se veía a finales de 2015 a 20% en junio, a pesar de verse obligado a emitir más de $60 mil millones para cubrir los futuros de dólar que vendió el Banco Central durante el 2015. Este proceso, con cierto rezago, ayudará a bajar la inflación en los próximos meses, porque la inflación y la tasa de expansión monetaria a la larga tienden a ser similares.

Sin embargo, para que esta tendencia sea sostenible es necesario que se reduzca el déficit fiscal, porque de lo contrario, tarde o temprano el desequilibrio fiscal termina desequilibrando a toda la economía, como ya lo hemos experimentado en el pasado.


* Fausto Spotorno, es Director del Centro de Estudios Económicos de OJF

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