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Opinión

La nueva Ruta de la Seda: de qué se trata y cómo podemos beneficiarnos

​El 1 de enero de 2017, partió desde la ciudad china de Yiwu un tren con 34 containers y alrededor de 5 millones de US$ en mercancías rumbo a la  terminal de Barking en Londres. 16 días más tarde, y luego de un recorrido de más de 12.000 km llego a destino. Se estima que desde el año 2011 más de 3.500 trenes han hecho el recorrido uniendo China y distintas ciudades del continente europeo. Se proyecta alcanzar 5.000 para el año 2020. Esto se enmarca dentro de la iniciativa presentada por el presidente chino Xi Jinping en Kazajistán en el año 2013, comúnmente llamada la Iniciativa de la Ruta de la Seda – también conocida como “La Franja y la Ruta” – proyecto sumamente ambicioso que intenta revivir el espíritu de la ruta de la seda original que data del siglo I, y cuyo apogeo fue hasta el siglo X para luego entrar en declive hacia el siglo XV con el incremento del transporte marítimo, menores costos y mayor seguridad en el traslado de las mercancías. Esta antigua “Ruta de la Seda” era en realidad una red de rutas comerciales que unía Oriente con Occidente; partiendo desde la ciudad china de Chang’an  (actualmente llamada Xi’an) y cruzando los actuales territorios de Mongolia, Persia, Arabia, Siria, Turquía Europa y África oriental. Las mercancías comerciadas incluían no solo artículos preciados como seda, porcelanas, caballos y especies pero también intercambios de tipo cultural y religioso que  iban y venían peligrosa y largamente a lo largo de esta ruta.

La actual iniciativa del gobierno chino constituye un antes y después en términos de desarrollo, infraestructura y conectividad global. Actualmente no son caballos de fergana ni camellos bactrianos los que cruzan el desierto, sino grandes proyectos de infraestructura. Puertos, ferrocarriles, obras viales, plantas hidroeléctricas, gasoductos, oleoductos, telefonía conjunta, son algunos de los muchos proyectos que se están llevando a cabo con el objetivo de promover el comercio internacional global superando uno de los mayores obstáculos para su crecimiento - la falta de infraestructura.  Desde el año 2013 China lleva invertidos más de 50.000 millones de dólares en países pertenecientes a la Iniciativa, creando unas 56 zonas de cooperación económica y comercial. El comercio entre China y estos países alcanzo los 913.000 millones de dólares en el año 2016. Si bien esta Iniciativa esta basada en los ideales de la antigua Ruta de la Seda, el proyecto actual lo supera ampliamente ya que la ruta que une la actual Xi’an con Europa es solamente uno de los seis corredores terrestres propuestos; además del  corredor marítimo. Dentro de los seis corredores terrestres se distinguen el corredor Eurasiático que une China con Europa, ya mencionado; el que une con Mongolia y Rusia; el que llega a Asia Central y Occidental; el corredor China-Paquistán, el corredor hacia Bangladesh, la India y Myanmar; y finalmente el corredor de la Península de Indochina. Por otra parte el corredor marítimo une China, el Sudeste Asiático, la India, África y llega a Europa. 

Estos proyectos están siendo financiados mayoritariamente por dos entidades. La primera, el AIIB (Banco de Infraestructura e Inversión Asiático, por sus siglas en ingles). Este banco, propuesto por el gobierno chino y -fundado en el año 2016, con un capital inicial de 100.000 millones de dólares  tiene 57 miembros fundadores  (la mayoría son países que integran la iniciativa de la ruta de la seda, pero no excluyentemente - Brasil fue el único de América Latina como miembro original y en marzo del 2017 Perú y Venezuela han dado el primer paso hacia su adhesión).  Este banco se centra en la financiación de proyectos de infraestructura para la región de Asia Pacifico. Este año el banco aspira a extender su membresía a un total de 90 países. La segunda entidad involucrada es el Fondo de la Ruta de la Seda, perteneciente al gobierno chino y específicamente destinado a incrementar la inversión en los países a lo largo de la “Franja y la Ruta”. Este Fondo fue creado en el año 2014 con un fondo inicial de US$ 40.000 millones.  

Del 14 al 15 de mayo, se llevara a cabo el Foro de Cooperación Internacional de la Franja y la Ruta en la ciudad de Beijing, al cual asistirá el presidente Macri durante su visita a China. Este Foro será el evento de mayor  envergadura sobre la Iniciativa desde su lanzamiento. Xi Jinping hará el acto de apertura, en el cual al menos 28 jefes de estado participaran, así también como el Secretario General de las Naciones Unidas, el Presidente del Banco Mundial y la Directora del Fondo Monetario Internacional. El tema central de este Foro será la interconectividad y cooperación necesarias para poder revitalizar la economía global. Si bien estamos geográficamente lejos, este proyecto reviste una importancia enorme para la conectividad y el comercio mundial y debemos plantearnos cuál podría ser nuestra participación en esta iniciativa, así también como las oportunidades y desafíos que el mismo implica para nuestra región y nuestro país. El primer paso es entender la dimensión de este proyecto.

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