Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

La polarización no implica una economía inestable

Por Marina Dal Poggetto

"El margen de acción para impulsar el consumo y bajar la inflación de cara a las elecciones si no se restablece la confianza es ciertamente limitado". Esta era nuestra visión detrás de la estrategia de polarización que planteaba el gobierno, donde la necesidad de generar pánico sobre un eventual retorno de CFK iba a contramano de la necesidad de generar confianza en un contexto de libre movilidad de capitales, y con un apretón monetario y fiscal inéditos.

La autorización del FMI para intervenir en el medio de la banda cambiaria de fines de abril, ayudó a descomprimir la dinámica pero no lucía estable si en algún momento el BCRA debía empezar a vender dólares y en simultáneo tornaba aún más contractivo el programa monetario. Y los intentos por impulsar el corto plazo con políticas de ingreso, subsidios, y de crédito dirigidas que empezaron a tener algún efecto en junio tenían patas cortas. Exagerar con estas medidas, podía tornar inestable la transición en una carrera electoral muy larga, complicando el punto de partida para quien tomara las riendas en 2020 si el BCRA vendía las reservas netas.

En las últimas tres semanas y en medio de piruetas dignas de una ficción sin pruritos, ambos lados de la grieta movieron sus fichas: dinamitaron la opción del medio e incluyeron como candidato a Vicepresidente y a Presidente a dos de los principales armadores del peronismo. Los dos espacios incorporaron de esta manera a dos individuos sin votos propios, pero con capacidad de armado político y un discurso que en ambos casos tiende a la moderación. En un caso tratando de alejar la percepción de "abismo" y en el otro incorporando gobernabilidad y densidad política a un gobierno que venía muy golpeado por la economía, y el encierro de los últimos años.

A priori, esta polarización luce un poco menos complicada para empezar a pensar la Argentina post 2020 teniendo en cuenta la necesidad de establecer consensos para empezar a encarrilar los desatinos acumulados en los últimos y alcanzar un set de precios y productividad compatibles con un aumento en las exportaciones que haga sustentable el endeudamiento. Es que agotada la capacidad para apelar al impuesto inflacionario la viabilidad de expandir el mercado interno va a depender de los dólares que genere el sector externo.

Al fin de cuenta, los problemas de indexación creciente de contratos, y las dificultades para corregir la inercia inflacionaria, y el desajuste fiscal sin algún mecanismo heterodoxo que rompa la indexación (incluyendo la del gasto previsional) enmarcado en un esquema monetario y financiero consistentes, los va a heredar cualquiera que tome las riendas de la economía en 2020. La ortodoxia sola, queda demostrada, no sirve, y la heterodoxia sola, confundida durante los años del kirchnerismo con mala praxis, ciertamente tampoco. Corregir esto va a requerir acuerdos en el Congreso, pero también con la Corte Suprema y los Gobernadores, además de Sindicatos y Empresarios. Luce ambicioso y lejos de lo que se va a discutir durante la campaña.

La noticia de ayer de la ampliación de Cambiemos incorporando a Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula de Mauricio Macri, fue festejada por un mercado que venía reaccionando en forma directa a los movimientos del a política. Desplomó casi 90 pbs el riesgo país a la zona de 845 pbs, disparó el precio de las acciones y se reflejó en una caída del dólar que rompió hacia abajo la barrera de los $44, permitiendo al BCRA bajar la tasa de interés de las Leliqs al 67,8%. Este cambio en la lectura del mercado donde se restableció la liquidez a países emergentes con una tasa de interés de la Fed de nuevo en 2,15%, 100 pbs abajo que la de un año atrás cuando empezó la corrida.

De alguna forma, el mercado encontró en este armado, una nueva narrativa para Argentina, y de momento no incorporó el movimiento de Massa ni el armado remanente en el medio con el lanzamiento de la Fórmula Lavagna-Urtubey por Consenso 19 sobre el caudal de votos del ahora espacio Cambio Federal.

Todavía falta mucho. Viene un año electoral larguísimo por delante. La dinámica económica va a estar asociada en gran medida a la reacción de los mercados frente a las encuestas y a las distintas postas que se van a ir devengando: Cierre de listas el 22 de junio, las Paso el 11 de agosto, la primera vuelta 27 de octubre y posiblemente un balotaje el 24 de noviembre.

Las chances de una polarización que no sea necesariamente inestable mejoran en el margen, sobre todo si se sostiene el flujo a países emergentes. Falta mucho.

Columnista