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Especial de la Semana

La revolución de las carnes

​El paquete de medidas económicas adoptadas por el nuevo gobierno para el sector agropecuario como la eliminación de las retenciones (a excepción de la soja que se redujo 5 por ciento) y la devaluación del peso tras el levantamiento del cepo cambiario, generó grandes expectativas en los productores de cara al futuro, conscientes del enorme potencial que tiene el campo argentino.


Este cambio en las reglas de juego y una mirada distinta desde lo político a la mostrada por el kirchnerismo durante sus 12 años de gestión han alentado a los chacareros a redoblar el esfuerzo para intentar aumentar la producción en la mayoría de las actividades, a pesar de la crisis de rentabilidad que atraviesan desde hace años la lechería, los frigoríficos exportadores de carne bovina y las economías regionales en su conjunto (frutas, vinos, azúcar, algodón, entre otras).


Un estudio realizado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) muestra que las últimas medidas aplicadas por el presidente Mauricio Macri, sumadas a otras propuestas de ésta entidad, ayudarían de manera significativa a que las cadenas cárnicas recuperen el espacio perdido en el mercado interno y principalmente en el frente externo (Argentina exportaba el 20 por ciento del total de carne producida y hoy ese número se redujo a tan sólo el 6 por ciento), generar más puestos de trabajo y alcanzar un escenario muy distinto al actual.


La investigación de FADA refleja la radiografía coyuntural de las carnes argentinas, su proyección para los próximos años y desarrolla propuestas propias para que la actividad retome la senda del crecimiento.
En el estudio privado se explican con detalle y de manera precisa las perspectivas para las tres principales carnes consumidas en nuestro país: vacuna, aviar y porcina, en ese orden.


En el caso de la carne vacuna Argentina podría escalar 5 puestos en el ranking mundial de exportaciones. En 2005 con más de 700 mil toneladas embarcadas al exterior se ubicó tercero a nivel global. De acuerdo a los economistas de FADA, nuestro país, que hoy figura undécimo en esa lista, podría trepar hasta la quinta colocación si se aplicaran determinadas medidas: si para 2019 bajáramos el consumo de carne vacuna en 5 kilos por habitante al año y aumentaríamos el de otras carnes podría crecer el total de proteínas animales en nuestra dieta, pasando de los 110 kilos actuales a 113 kilos per cápita. De esta forma, se reduciría la ingesta de cortes vacunos (de 60 kilos a 55 kilos per cápita anual) y sería más equilibrado el consumo, con mayor participación del pollo y del cerdo.


El trabajo también registra cómo la carne aviar ha ganado terreno en el mercado interno en más de una década. Durante el período 2001-2014, el consumo pasó de 25 kilos 40 kilos por habitante al año, transformándose en la segunda carne consumida a nivel nacional. Y según FADA se prevé que en cuatro años se sumen 5 kilos más que dejaría el menor consumo de cortes bovinos.


Por último, el documento analiza las perspectivas para el cerdo en el ámbito local. Se estima que su producción podría aumentar hasta un 50 por ciento, lo que redundaría en un incremento de 3 kilos en el consumo anual de cada habitante, alcanzando un total de 13 kilos per cápita. En conclusión, la carne vacuna tiene un largo camino para crecer en materia de exportación, mientras que el pollo y el cerdo seguirán ganando protagonismo interno para ocupar un lugar cada vez más preponderante en la parrilla de los argentinos.


Además de análisis de las perspectivas de la producción y el consumo de carnes, la Fundación con sede en la ciudad cordobesa de Río Cuarto difundió varias propuestas para las cadenas cárnicas. Entre las más destacadas figuran: la eliminación de restricciones e intervenciones para la comercialización interna y externa, la promoción de la producción mediante la pre-financiación de ventas externas y desgravación impositiva para la retención y adquisición de vientres y madres (vacas preñadas) y el impulso de las inversiones a través de créditos a tasa subsidiada y un régimen de amortización acelerada destinados a inversiones en establecimientos de cría, engorde y faena (ciclo completo de la ganadería).


En resumen, tal lo desarrollado en el documento de FADA el sector cárnico podría generar en cuatro años 70 mil nuevos puestos de trabajo (pasaría de 637 mil a 706 mil empleos), nuestro país escalaría 5 lugares en el ranking de exportadores mundiales y en ese período aumentaría el ingreso de divisas de 1880 millones de dólares anuales a 6780 millones. Para lograr estos objetivos durante 48 meses habría que incrementar la producción de carnes (bovina, aviar y porcina) en 1 millón 600 mil toneladas para alcanzar en 2019 un total de 6 millones 600 mil toneladas de proteínas animales.


Si bien el trabajo de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina es ambicioso no deja de ser un reflejo sólido y consistente del enrome potencial que tiene el sector agropecuario si cuenta con reglas claras y políticas de incentivos que alienten su crecimiento. Dentro de este universo agroindustrial la ganadería seguramente apuntalará esa posible revolución.

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