Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

Las energías renovables como eje del desarrollo económico

En estos días gran parte de los medios, las empresas y los inversores del mercado, hablan de las energías renovables. La licitación para abastecer 1.000 Mw de energía eléctrica con energía de fuentes renovables movió el tablero.
 
Para imaginar el impacto de la Ley de Energías Renovables N°27.191, al día de hoy menos del 4% de la matriz energética local tiene sus orígenes en energías renovables. La Ley exige que se llegue a abastecer el 8% para el 2017 con incrementos hasta llegar al 20% para el 2025. Esto requiere grandes inversiones en bienes de capital y un entramado de empresas para sostener el desarrollo de los proyectos.

Particularmente, uno puede preguntarse en qué nos afecta esta licitación más allá de la conveniente reducción de emisión de gases efecto invernadero. En primer lugar, generar energías renovables a través de nuevos proyectos impulsa el ingreso de dólares a partir de las grandes inversiones que se espera lleguen al país. Pero al mismo tiempo, nos permite ahorrar una gran cantidad de divisas al reemplazar la necesidad de importaciones de gas natural y gas natural licuado de petróleo que se tornaron crónicas en los últimos años. Por ello, la implementación de la Ley trae un aumento de las exportaciones, una disminución de las importaciones y un consecuente ingreso de divisas. 

Al mismo tiempo, la instalación de proyectos de energías renovables tiene dos ventajas estratégicas: diversificación de las fuentes de energía y soberanía energética. Estas mismas cuestiones son las que impulsaron a muchos países de Europa a ser pioneros en la implementación masiva de energías renovables y a investigar en forma permanente nuevas tecnologías para bajar los costos y mejorar los rendimientos. 

Sin embargo, para lograr la soberanía energética hay que analizar de quién son los proyectos que se instalen en el país y cómo serán los contratos y la distribución de dividendos a largo plazo. La mayoría de las tecnologías de generación de energías renovables implican grandes inversiones en el inicio y escasos requerimientos en la operación y el mantenimiento. Será necesario estudiar cuál será el impacto directo de estos proyectos a nivel local, sobre todo en el desarrollo de las economías regionales. 

Por otra parte, al hablar de diversificación de la matriz es importante entender que con generar energía limpia no se solucionan todos los problemas de provisión de energía. La energía renovable se genera mayormente en forma intermitente, no hay sol las 24 horas y a la noche es cuando más luz necesitamos. No hay viento en forma pareja durante todo el día ni durante todo el año. Por ello siempre se requieren tecnologías para generar energía de base o acumular energía de fuente renovable para los momentos en los cuales los recursos no están disponibles. 

Por otra parte, es importante saber que nuestro país no sólo tiene a Messi y al Papa Francisco, también tiene los mejores vientos y el mejor sol del mundo, comprobado en los mapas solares y eólicos realizados en los últimos años. Sin embargo, no todos los proyectos requieren la mayor radiación o la mayor velocidad del viento para generar energía. Por ejemplo, Alemania tiene menor radiación solar que la provincia de Buenos Aires y logró proveer a cerca del 50% de la demanda de energía eléctrica con energía solar. 

Ahora, ¿quién va a poner toda la plata necesaria para instalar grandes parques eólicos o parques solares? Esta primera licitación estuvo dirigida a grandes proyectos, principalmente de inversores del exterior o grandes inversores locales, que son quienes se espera que tengan capacidad económica propia para financiar todos los proyectos que se necesitan a un bajo costo de generación. 

Es de esperar que en el futuro comiencen a entrar en el juego participantes medianos, logrando una distribución de los proyectos en distintas empresas, sobre todo locales, con un apoyo de financiamiento del FODER. El FODER es el Fondo de Energías Renovables creado por la Ley que, si bien garantiza en esta primera instancia los contratos de provisión de energía, se espera que en el futuro (no se sabe cómo, cuándo ni cuánto) pueda financiar a los proyectos locales que participen del mercado eléctrico a partir de la generación de energías renovables. 

El desarrollo y la incursión de tecnologías a nivel local traerá una esperada baja en los precios de las tecnologías de generación y uso de energías renovables. Si bien a primera hora los proyectos que surgirán de la licitación son grandes, todos los sectores vinculados con el negocio se van a fortalecer. Empresas que hace años se dedicaban al sector y ocupaban un lugar marginal en la atención general, hoy pasan a ser fundamentales en la interacción entre los grandes proyectos y el mercado local. Por otra parte, se necesitan empresas de distintos rubros para apoyar a estos proyectos, a través de la provisión de infraestructura, provisión de equipos, transporte y técnicos y asesores locales. 

Con el objetivo de lograr mejores condiciones en la provisión de energía, muchas provincias ya están trabajando en el desarrollo de un modelo de generación distribuida, con redes inteligentes que permitan que edificios, empresas o incluso casas particulares generen su propia energía de fuentes renovables y la inyecten a la red eléctrica recibiendo por ello un pago o una compensación. 

Tenemos las condiciones naturales, existe la tecnología que cada vez es más económica. Entonces, ¿qué necesitamos para dejar de generar energía con fuente fósil? En primer lugar, inversiones, en segundo lugar y no menos importante infraestructura, y en tercer lugar necesitamos que alguien pague el valor correcto de la energía para que el sector no requiera del subsidio continuo e indiscriminado del Estado (sin por ello descartar subsidios puntuales para garantizar el acceso de los servicios básicos a toda la población). 

Para lograr crecimiento económico es importante entender que la energía es parte fundamental de la matriz, y en este sentido hay que trabajar en conjunto para lograr un modelo energético más eficiente, económico y sustentable.


*Irene Wasilevsky es licenciada en economía, master en finanzas y especialista en finanzas sustentables.

Columnista