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Opinión

Liderazgo de película

Según algunos referentes de la teoría del aprendizaje social, podemos adquirir un conocimiento a través de la imitación, para comprobar esta idea Albert Bandura, les pasó algunas películas a un grupo de personas.  Los resultados le permitieron afirmar que se presta atención a los comportamientos que nos resultan más atractivos, que muchas veces los separamos del contexto y aplicamos a otro. Pero no es suficiente con observar, retener y reproducir, es necesario estar motivado.


Las películas sobre liderazgo nos resultan atractivas e inspiradoras ¿es posible que incorporemos comportamientos? Muchas veces un relato audiovisual nos estimula más que 4 libros de liderazgo empresarial, sobre todo porque conquista nuestro momento de ocio recreativo y es allí cuando se abre una ventana para el aprendizaje ideal. Pero ¿qué pasa cuando son personajes o historias controversiales?


Uno de los casos más resonantes es la exitosa El lobo de Wall Street, de Scorsese que nos acerca la historia de un don nadie que como todo sueño americano conquista los límites de su imaginación con poder y dinero, dinero y poder ¿cómo se llega a eso? con carisma, la capacidad de crear un equipo y generar sentido de pertenencia al punto tal que nadie se cuestiona el correr límites y reglas con tal de seguirle el ritmo a la adrenalina.


Basada en la historia real de Jordan Belfort, quien conoce a cada uno de sus empleados, y los elige no por su talento, sino por lo que representan en un grupo. Apuesta, cree en ellos y se los transmite con acciones. Su trabajo más grande es el de convertirse en eso que ellos desean alcanzar. Y ahí empieza la rueda.


Una de las escenas más contundentes es cuando le pide a una de sus empleadas, que por cierto ahora viste Channel con gran porte, que cuente cómo fueron sus inicios. La historia es simple: Jordan invierte en ella antes de saber si verdaderamente va a volver a recuperar el dinero. Una inversión que se reditúa con creces: cuenta ahora no solo con triple de dinero sino con su incondicional ayuda. 

Conocer a sus integrantes, pero también conocer sus historias personales, involucrarse de un modo delicado, en donde no sabemos hasta que punto ese conocimiento sirve para presionar y utilizar la información con efectividad.


Jordan quiere que lo escuchen, que otros corredores de bolsa quieran ser parte del equipo, genera así una mística que bordea lo convencional. De eso se trata toda la película. De cómo liderar y crear un equipo en ambientes hostiles. Llegamos a querer a Jordan a pesar de sus constantes demostraciones poco convencionales e incluso a veces desagradables.


Por supuesto que todo se desmorona cuando la naturaleza humana sale a flor de piel, y su (hasta ese entonces) mejor amigo de algún modo “lo traiciona”. Entonces nuestro lobo de Wall Street se convierte en la mejor representación del lobo estepario de Hermann Hesse. Para bien o para mal Jordan pierde todo su imperio. Pero sobre el final podemos ver cómo se reinventa dando charlas motivacionales para potenciales vendedores. De algún modo se convierte en un educador que transmite sus enseñanzas a un grupo de desconocidos que lo siguen por el mito que representa en vida.


¿Cuáles son entonces los modelos de liderazgo que tenemos que aprender?  ¿Cuáles son los que estimulan las películas? ¿Qué dicen de nuestras sociedades? ¿Cuáles son los modelos de éxito? ¿A qué realidades responden?


La incertidumbre contemporánea nos acerca un punto a favor: contar con una larga historia de modelos para analizar y a su vez poder interpelarlos sin resquemores para crear algo nuevo. Lo seguro: no hay formulas mágicas para aplicar.


Como sea, esta película como otras no dejan de ser relatos cinematográficos y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Mientras termino este post YouTube me propone una propaganda de una plataforma digital para gestionar una compañía, una solución tecnológica que desplaza a cualquier Jordan Belfort. Con menos magia y poesía en sus discursos, propone menos rango de error y una alta efectividad en la gestión y liderazgo ¿El futuro llego? ¿Quién nos va a enseñar nuestros próximos comportamientos? 


* Melina Masnatta es Tecnóloga educativa, Investigadora, Profesora, Emprendedora social y apasionada del arte digital.

Columnista