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Análisis Semanal

Los tres ejes que las pymes deben desarrollar para negociar con la UE

Por Javier Ibañez

El acuerdo comercial con la Unión Europea abre un nuevo escenario para las pymes de nuestro país. Con un mercado de 800 millones de personas y un intercambio comercial que se verá potenciado en los próximos años, es vital para los diferentes sectores industriales conocer cuáles son las oportunidades que surgirán, cómo aprovecharlas y qué deberían mejorar, cambiar o adaptar para sacar el máximo provecho posible a la nueva coyuntura, que nos acompañará de aquí en más.

Existen tres pilares sobre los que debe apoyarse una pyme que desee sacar el máximo provecho del nuevo acuerdo comercial: calidad, productividad e innovación. Si algunos de estos tres pilares no están desarrollados, es buen momento para comenzar a trabajar en ello.

La calidad es una variable imprescindible para poder intercambiar bienes con estos nuevos mercados. Esto se debe a que existen regulaciones que definen estándares mínimos que aplican a los productos que exportamos para acceder a la Comunidad Europea, pero también a aquellos que son importados a nuestro país. En particular, nuestras pymes deben trabajar con sistemas que aseguren la calidad y confiabilidad a sus productos.

El trabajo conjunto de institutos y organizaciones relacionadas, las redes de laboratorios, la diseminación de materiales de referencia, las certificaciones y las capacidades de medición pasan a ser herramientas claves en busca de este objetivo.

Pero la calidad es solo el piso para que las pymes puedan competir en un mercado abierto: a ella se le deberá sumar la productividad para lograr la ecuación que asegure que los negocios sean competitivos y rentables.

Si bien varios sectores están acostumbrados a competir en mercados internacionales -como el caso de las commodities asociadas a agroalimentos, energía, metalmecánica, entre otros-, muchos otros requerirán optimizar procesos, mejorar diseños o migrar a nuevos sistemas de producción automatizados para poder alcanzar los estándares de eficiencia internacional.

La innovación, el tercer pilar, es lo que permite agregar valor para diferenciarse de los competidores internacionales, a partir del desarrollo de nuevos productos o mercados y de la sostenibilidad de la empresa. Este factor puede ser el camino para aquellas organizaciones que no logran la escala mínima eficiente que les permita competir por precio, al detectar nichos de oportunidad desatendidos por las grandes empresas o desarrollar soluciones a medida para un segmento de la población.

Competir con reglas de juego mundiales implica un cambio actitudinal, cultural y estructural al que toda pyme deberá sumarse más tarde o más temprano. Requiere en definitiva revisar y eventualmente redefinir los modelos de negocios de las empresas. Economías que se abrieron al mundo requirieron de un proceso de adaptación similar, como ocurrió con México ante el Nafta y con España ante la Comunidad Europea, y fue vital la vinculación de la industria con institutos tecnológicos para permitir el rápido acceso a las tecnologías, acortar la curva de penetración en nuevos mercados, y, fundamentalmente, maximizar los beneficios para las pymes.

Vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva

El espíritu emprendedor característico de las pymes argentinas es el que debe guiar la mentalidad empresarial, de forma de aprovechar el futuro inminente que nos brinda acceso a un mercado atractivo, caracterizado por un contexto dinámico, competitivo, con incertidumbres y oportunidades generadas por la revolución tecnológica.

El INTI cuenta con un sistema de vigilancia tecnológica que permite "mapear" el estado del arte y los últimos avances en el desarrollo de los diferentes sectores industriales, de forma que los usuarios puedan conocer las tendencias en materiales, diseños, procesos o nuevas fórmulas que impactan o impactarán en un sector productivo.

Además, a través de observatorios sectoriales, reportes de inteligencia competitiva y estudios del equipo de Economía Industrial del INTI, las pymes tienen numerosas herramientas para la toma de decisiones.

Estos estudios permiten conocer los volúmenes, precios y orígenes de las importaciones de la Comunidad Europea y aquellos productos que desde ella ingresan al Mercosur, o a nuestro país en particular.

El reciente acuerdo internacional, complementado con el sistema de vigilancia y asistencia de institutos como el INTI, sumados al reciente lanzamiento de Ley de Economía del Conocimiento, permitirán potenciar el desarrollo de distintos sectores e incorporar nueva tecnología para mejorar la productividad e innovación, lo que redundará en un desarrollo de las pymes, tanto en Europa como en el Mercosur y en el mercado local.

*El autor es presidente del INTI