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Opinión

Misión 2017: reactivar el consumo

La situación económica de cara a las elecciones legislativas de medio término es la principal y única preocupación que deberá tener el gobierno en este año 2017 que recién comienza. 

Si gana las elecciones será un gran voto de confianza que no solo le permitirá tener más fuerza en el Congreso, sino que también será visto de manera muy positiva para todo el sector empresarial lo que impulsará la inversión y la generación de empleo impactando de manera positiva en el nivel de actividad. Por el contrario, si Macri pierde las elecciones, le será muy difícil gobernar con el Congreso en contra y las probabilidades de una reelección serían mínimas impactando negativamente en las expectativas de empresarios e inversores en cuanto a la no continuidad del proyecto afectando negativamente el nivel de actividad.

Para que el nuevo modelo económico funcione se necesita de estabilidad y certeza de perdurabilidad del mismo, y eso solo se puede lograr con un buen resultado en las elecciones de octubre de este año.

Con este marco como referencia una de las variables clave será lógicamente el nivel de actividad, pero más precisamente el “Consumo” de los hogares. Es sabido es que el año 2016 fue realmente muy difícil para las familias en esta materia, por lo que el gobierno no puede permitir que se repita un escenario similar en este ejercicio si quiere darle continuidad a su proyecto político.

El fuerte proceso de normalización económica que enfrentó el gobierno recién asumido implicó una serie de medidas que directa o indirectamente afectaron al bolsillo de la gente: levantamiento del cepo cambiario, unificación y devaluación del tipo de cambio (+60%) con su correspondiente “pass through” (traslado a precios) a muchos productos y servicios; quita de retenciones a productos primarios de exportación; regularización del cuadro tarifario y quita de subsidios de luz, gas y agua; reducción de nóminas de empleados públicos; incremento de la tasa de interés por parte del Banco Central para encarar el programa antiinflacionario de metas de inflación. 

Todas estas medidas fueron implementadas en los primeros meses de gestión y tuvieron un impacto en los precios de manera directa. Es así que, ni bien asumió el nuevo gobierno, la inflación comenzó a acelerarse a partir de diciembre 2015 (partiendo de niveles del 28 %) y para mediados de 2016 la inflación acumulada doce meses (promedio nacional) ya llegaba a valores cercanos al 45%.

Esta aceleración de los precios se conjugó en medio de un proceso de negociaciones paritarias muy complicado producto del proceso de corrección de precios relativos, de la desaceleración del nivel de actividad y la consecuente caída en los niveles de empleo. Estos factores le quietaron mucho poder de negociación a las fuerzas sindicales lo que impidieron cerrar acuerdos de paritarias en línea con el nivel de inflación observada. ¿Cuál fue la consecuencia inmediata de todo este proceso? Una muy importante caída en el poder adquisitivo del salario (estimado entre 3 y 4 % en el año) que afectó directamente el consumo.

Es así que el balance del primer año en materia económica resultó bastante más negativo de lo que se esperaba: actividad económica contrayéndose más de 2%, industria con caída del orden del 3,5 %, inflación del orden del 40, aumento del desempleo a valores cercanos al 9%, caída en el salario real cercano y ventas minoristas cayendo fuertemente.

El consumo es una de las variables económicas que mejor correlaciona con los procesos electorales. De ahí la famosa frase “la gente vota con el bolsillo”. Y tiene un poco de lógica, porque la consecuencia directa y más tangible de que una persona o una familia se encuentra en un estadio mejor de bienestar implica que se encuentra con mayores niveles de consumo y por ende de satisfacción. Es por esto que en este 2017 el gobierno tendrá que reactivar como sea esta variable.

Hay dos grandes factores que inciden en el nivel de consumo agregado en las que el Macrismo deberá trabajar: el nivel de empleo y el poder adquisitivo de los ingresos.

Para apuntalar la primera cuestión deberá trabajar codo a codo con el sector privado brindando las condiciones necesarias para la creación de empleo privado, formal y genuino. La estabilidad macroeconómica, la reducción paulatina de la tasa de interés, programas de fomento de la inversión, la reducción de la carga impositiva, la revisión de las condiciones laborales y el reciente blanqueo laboral son algunos ingredientes que debiera tener cualquier programa oficial integral de generación de puestos de trabajo.

Para mejorar el poder adquisitivo será vital que se pueda cumplir el programa de metas de inflación del Banco Central para seguir con la reducción paulatina del nivel de inflación y lograr que las paritarias logren cerrar algunos puntos por encima de la pauta inflacionaria. De esta forma este año el salario le podría ganar a la inflación por lo que podríamos tener un aumento en el salario real. En paralelo a esto, el programa de reparación histórica de los jubilados y pensionados cumple también un rol fundamental en pos de aumentar el ingreso disponible de los hogares. 

Es de esperar que a lo largo observemos al gobierno lanzando unas cuantas medidas que vayan en esta línea de aumentar el ingreso disponible. En este sentido, para el consenso de las consultoras las proyecciones económicas son auspiciosas: PBI expandiéndose en el 2017 entre 3 y 3,5%, el consumo +2,8%, la inversión +7%  y un nivel de inflación entre el 20 y 22%. Creemos que la mayor parte de la reactivación se efectivizará a partir de marzo/abril, con lo cual el escenario para el gobierno llegadas las elecciones, sería relativamente favorable, o por lo menos, mucho mejor de los que actualmente lo es.

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