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Análisis Semanal

¿Por qué sube lo que sube? Hoy, la luz

En un tuit: Porque no hay más plata. 

Si hay más tiempo, acá hay un par de párrafos para intentar analizar esto un poco más. Ayer se conoció el nuevo cuadro de aumentos de luz y volvieron los fantasmas del tarifazo, los cuales parece que se van a quedar porque hay aumento en febrero y en noviembre, post elecciones. Ahora bien, ¿por qué aumentar la luz? ¿Para qué aumentar la luz?

Antes que nada, hay que dejar en claro que la electricidad tiene un costo de generación, otro de transporte, etc., los cuales deben ser pagados de alguna manera. Así como todo lo que cada uno de nosotros producimos y vendemos tiene un precio, esto también. Si ese precio no alcanza a financiar sus costos, como mínimo, debe buscarse alguna otra fuente de financiamiento. En el caso de nuestro laburo mensual, ese financiamiento externo puede ser un préstamo del banco, de un familiar o manotear el chanchito y quemar ahorros. En el caso de la luz, como lo que se paga equivale a una porción muy chica de su precio, el resto es pagado vía subsidios provenientes del Estado Nacional que, a su vez, son pagados con tus impuestos hoy, con la pérdida de valor de los pesos que tenés en la billetera (si se emite mucho más de lo que hace falta) o con impuestos futuros (si se toma deuda). En definitiva, lo que no pagás en la factura de luz lo pagás de otra manera, lo que cambia es cuánto duele.

En cuanto al anuncio de esta semana, el aumento será de entre 60% y 148% para las facturas residenciales de C.A.B.A. y Gran Buenos Aires, con menores incrementos en el resto del país y para la industria y comercios. La idea fue desdoblar el aumento para disminuir el impacto, que haya menos traspaso a precios (por menor shock visual en la factura) y para que sea menos doloroso de cara a la discusión de paritarias, en donde se juega gran parte de la meta inflacionaria del 17% anual para este año.

La discusión principal ahora pasa a ser si este aumento es gradual o si es shock. Dentro de la situación que dejó el kirchnerismo, las tarifas de servicios estaban muy atrasadas en comparación al resto de los precios. Es decir, el gobierno anterior dejó una situación de precios relativos bien distorsionada. Ante esta imagen, el actual Ministro de Energía junto con el resto del oficialismo decidieron ir con aumentos pequeños que, en el acumulado, permiten actualizar el precio, para que deje de hacer falta que el resto del país financie con sus impuestos la factura de luz de la región más rica del país. Es decir, en lugares donde no hay red de luz o cloacas, por ejemplo, el pago de impuestos financiaba el aire acondicionado de una vivienda de algún barrio porteño.

En definitiva, si bien nunca es bien recibido un aumento, es hora de empezar a pensar en el largo plazo y en políticas sostenibles, precios relativos consistentes y responsabilidad fiscal. Estos tópicos solo serán satifechos una vez que seamos conscientes de que debemos pagar lo que consumimos o, mejor dicho, de que no existe no pagar lo que consumimos… siempre de alguna manera se paga.

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