Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

Dinámica monetaria, precios e inflación

El problema económico central del dinero es su valor de cambio objetivo. En este sentido, si el valor de cambio objetivo de un bien es su poder para adquirir una cierta cantidad de otros bienes a cambio, su precio está dado por esta cantidad de otros bienes. Por lo tanto, el poder adquisitivo del dinero viene determinado por la posibilidad de obtener una cierta cantidad de bienes económicos a cambio de una determinada cantidad del mismo.


A su vez, el dinero como cualquier otra mercancía, tiene su propio mercado y su precio está dado por su poder adquisitivo. Así, cuando se incrementa la cantidad de dinero ofrecida, el poder de compra de la unidad monetaria se reduce, y la cantidad de bienes que pueden obtenerse por unidad de esa moneda se reduce también. Naturalmente, cuando aumenta (baja) la demanda de dinero, ello implica una menor (mayor) demanda del resto de bienes de la economía, por lo que al caer (subir) sus precios, el poder adquisitivo del dinero sube (cae). Por último, si aumenta (cae) la oferta del resto de bienes de la economía, sus precios deben caer (subir), por lo que el poder adquisitivo del dinero aumenta (cae).


Bajo este marco, si bien cuando aumenta la cantidad de dinero ello conduce a una disminución de su poder adquisitivo (suba de precios ), no se trata de un simple cambio del poder adquisitivo de la unidad monetaria, ya que las modificaciones en la existencia de dinero no toman lugar de modo simultáneo y automático en todos los sectores. Así, cuando se produce un aumento de la oferta monetaria, el nuevo dinero entra en algún punto concreto del sistema y luego se va difundiendo por el resto de la economía. De este modo, las personas que lo reciben primero (por ejemplo, los beneficiarios del gasto público que se financia con emisión monetaria) son las que obtienen las mayores ganancias, ya que sus precios de ventas suben sin que hayan cambiado sus precios de compra. Por otra parte, aquellas personas que lo reciben en último término (trabajadores de sectores más alejados) son las que más pierden, ya que todos sus precios de compra han aumentado antes que sus precios de venta. Por lo tanto, el ingreso del dinero a la economía no es neutral, ya que produce efectos distributivos que modificarán tanto a los precios relativos como a la asignación de recursos con efectos tanto en el presente como en el futuro. Esto es así, aún cuando el poder adquisitivo del dinero en “equilibrio”, dada la suba de precios, no se modifique en términos agregados.


Naturalmente, más allá de los perjuicios no triviales en lo distributivo y en el sendero dinámico de la economía, este proceso en el que los aumentos de precios se trasladan desde un sector a otro hasta que se agota el proceso de pérdida de poder adquisitivo del dinero (inflación) consume tiempo. En general, teniendo en cuenta el ritmo de expansión de la cantidad de dinero, en el mundo, ese proceso lleva entre 2 y 5 años. Por otra parte, acorde a nuestros estudios, para el caso de Argentina, ese tiempo oscila entre 12 y 24 meses.


En este contexto, durante los últimos días, la tasa de inflación de la economía ha mostrado un salto y desde el gobierno saliente han acusado a Mauricio Macri por haber señalado su intención de abrir el CEPO, por lo que ante las expectativas de un salto en el tipo de cambio los agentes subieron los precios. Sin embargo, este argumento tiene por lo menos dos problemas. Por un lado, desde la ley de imputación de Menger se sabe que los costos (aquí la moneda extranjera) no determinan los precios, sino que es al revés. Por otra parte, cuando el precio de un bien de la economía sube y los individuos no están dispuestos a reducir la cantidad demandada del mismo (demanda inelástica), ello deriva en un aumento del gasto en dicho bien, por lo que el gasto en el resto de los bienes deberá caer y con ello sus precios, por lo que en términos agregados no habrá inflación. Esto es, de no existir convalidación monetaria que permita gastar más en un bien sin dejar de gastar en los otros no habría inflación.


Sin embargo, tal como hemos señalado, los efectos monetarios trabajan con rezagos y si uno quisiera encontrar la causa de la inflación presente, la convalidación monetaria comenzó hace 15 meses, cuando Alejandro Vanoli aceleró la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero a niveles del 40% anual. Por ende, esta política ha gestado un sobrante de dinero que hoy permite convalidar mayores precios. Al mismo tiempo, la instauración del CEPO, al no permitir drenar contra dólares el sobrante de pesos, hace que el problema en cuestión se amplifique (4% del PIB), ya que a la convalidación monetaria por el lado de la oferta de dinero, se le podría sumar una convalidación adicional por caída en la demanda de dinero. Esto ya pasó dos veces en Argentina. Una fue en 1959 y la otra en 1975 (Rodrigazo). Ninguno de los dos casos han sido experiencias agradables y en ambas situaciones sus orígenes se remontan en las acciones monetarias de dos años atrás.


Relacionadas

Mientras en el mundo la pobreza disminuye en Argentina aumenta

La última medición del INDEC arroja que 35,4% de la población vive por debajo de la línea de pobreza y que estaría afectando a 15,9 millones de habitantes, entre los cuales se encuentran 3,4 millones de personas que son indigentes, en base a una estimación de habitantes del orden de los 45 millones de argentinos. Es decir que hoy en la Argentina hay más de ocho veces la proporción de pobres que había en 1974 (4%). Uno de los datos más duros, que además condiciona el futuro del país es que uno de cada dos niños es pobre según los datos a 2018 del último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), estos datos lamentablemente se estiman que aumentarán habida cuenta que la situación económica empeoró. Resulta paradójico que mientras en el mundo se combate –y con bastante éxito- la pobreza en la Argentina aumenta la cantidad de personas que tienen menos posibilidades.


Ver Más

Buscando al culpable de la alta inflación

Tal como definieran Axel Leijonhufvud y Daniel Heymann, cuando el dato de inflación mensual pasa a ser tan o más relevante que el anual podemos decir que Argentina está conviviendo con un régimen de inflación alta que se profundizó en este último año. La respuesta a la pregunta de dónde se originó la inflación no tiene sentido si lo que se quiere es atacar al problema en sí mismo. 

Muchos argumentarán que es un fenómeno puramente de emisión monetaria. Un día al Tesoro no le alcanza la plata y decide emitir dinero. Dado que la cantidad ofrecida de bienes y servicios es más o menos constante, estos suben de precio para reflejar el exceso de cantidad de moneda. Una teoría que me resulta incómoda ya que la evidencia (bien medida) es pésima. Robert Lucas, en 1980, tuvo que hacer muchos supuestos para que la teoría cuaje con los datos. En algún momento seguramente existió una cantidad de dinero por encima de la oferta de bienes y servicios pero no sabemos la relación causal que la produjo. Ponerle el cascabel al gato no es tan sencillo. 

No niego que la inflación sea un fenómeno monetario, pero eso es análogo a decir que la anemia es un fenómeno de la sangre. No ayuda mucho. De hecho, la inflación es la pérdida del poder de compra del dinero, por lo tanto es por definición un fenómeno monetario

Ver Más

Tasa de interés: cuáles el costo del dinero y qué relación tiene con la inflación

¿Qué es la tasa de interés? Se define como el costo del dinero. Es decir, cuál es el interés que a mí me hace resignar consumo de hoy para consumir un bien más adelante. Del otro lado, cuál es la tasa que estoy dispuesto a prometer pagar en el futuro para que el dinero me lo otorguen hoy. La tasa de interés se considera activa en el caso de ser acreedor (para el banco es una tasa activa otorgar un préstamo o crédito, por el cual recibe intereses). Y, por el contrario, su tasa pasiva será la que pague por un plazo fijo a los que depositen sus pesos en su entidad. ¿Y a mí qué me importa?

Si quiero comprarme algún bien hoy pero no cuento con toda la plata en este momento, puedo pedir un crédito. La entidad que me preste el dinero, me lo dará a cambio de un interés que le sea suficientemente atractivo para no disponer del dinero hoy. Ese valor dependerá de varias condiciones. En primer lugar, debe asegurarse de cobrar un valor superior de lo que le significa financiarse, es decir, de lo que paga a sus clientes para que depositen su dinero allí, sumado a sus respectivos costos. La tasa puede ser fija o variable. La decisión de adoptar una u otra ...

Ver Más

La inflación se ubica en 4,3 por ciento en agosto y alcanza 55 por ciento en 2019

Según los economistas consultados por el Banco Central, se espera  una caída del PIB de 2,5%, en base a las proyecciones vertidas por 23 consultoras y centros de investigación locales, 11 entidades financieras y 5 analistas extranjeros.

Ver Más

¿Qué es la inflación y cómo puedo cuidar mi bolsillo?

¿Qué es? La inflación es el aumento sistemático y generalizado de precios en una economía. Es decir, que suben los precios de todos los bienes y servicios que se producen y utilizan en una economía, cada uno con sus propias características y a diferentes ritmos. ¿Cómo se mide? Mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que difunde el Indec sobre una canasta de bienes y servicios de consumo de una familia tipo (dos adultos, dos menores) en la cual se relevan aproximadamente 200.000 productos y tienen sus propios ponderadores. De esta manera, podemos comprender cuánto deben aumentar nuestros ingresos para sostener el mismo nivel de vida a medida que pasan los meses con inflación. Muchas veces oímos frases como: "el gas aumentó 80% y me dicen que la inflación fue de 30%, ¡no puede ser!", y sin embargo es correcto...

Ver Más

Una "enfermedad" llamada inflación

Sin ánimo de ponerme en el rol de economista, ni faltarle el respeto a una noble profesión que lleva años de estudio y dedicación y a la cual respeto muchísimo, me he propuesto realizar un análisis sobre la inflación que históricamente ha sufrido nuestro país en más de 70 años, a excepción de la década del noventa cuando funcionó la convertibilidad durante los gobiernos de Carlos Menem y Fernando De la Rúa. Sin dejar de mencionar en ese período la triste y recordada etapa de hiperinflación que tuvimos en 1989 durante la presidencia de Raúl Alfonsín, cuando la variación de precios de ese año superó el 3 mil por ciento. Por los recurrentes ciclos de suba de precios que experimentó y aún sigue padeciendo Argentina, con consiguientes consecuencias para su población –en la cual me incluyo–, considero que la inflación se ha transformado en una “enfermedad” crónica y prácticamente autóctona de éstas latitudes. Mientras que en la mayoría de las naciones del mundo hace varias décadas que la inflación no constituye un problema, los argentinos seguimos soportando las efectos de ...

Ver Más

Columnista