Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

¿Qué hacer con el atraso cambiario?

A lo largo de la historia reciente argentina, hemos tenido tres grandes episodios de apreciación cambiaria: El primero fue durante el gobierno de Martinez de Hoz, luego durante la convertibilidad y ahora estamos viviendo el tercero, con un tipo de cambio real en iguales valores que en diciembre de 2001, o hasta por debajo, depende con qué moneda se calcule.

Una apreciación cambiaria implica que una moneda está siendo demasiado cara con respecto a otra en términos de productividad, costos y poder de compra. Dentro de las posibles soluciones, aparecen seis, que pueden ser complementarias y que podrían darse en simultáneo. Primero, las Coyunturales, que incluyen 1) una recesión, que arrastre a la baja los precios; 2) la segunda, más directa, es la de impulsar una devaluación del tipo de cambio nominal; 3) aprovechar los beneficios de una mejora de los términos de intercambio. Luego, las soluciones Estructurales, que serían 1) aumentar la tasa de ahorro, que permita reducir la tasa de interés, a costa de, posiblemente, un menor consumo; 2) aumentar la productividad por trabajador, que vuelva más eficiente el uso de recursos y 3) destruir puestos de empleo, para que caiga el salario y, entonces, puedan bajar los costos.

Las coyunturales suelen llevar a tasas de crecimiento más bajas en el largo plazo (salvo los términos de intercambio aunque no se tiene poder sobre este) y el desempleo como parámetro de ajuste no es recomendable por los altos costos sociales que genera. Las otras opciones (ahorro y productividad) sí son deseables aunque son más difíciles de conseguir en el corto plazo, por lo que lo ideal sería un mix que reduzca las distorsiones.

En el año 1995, el efecto tequila generó una reversión del flujo de capitales que redujo las inversiones y, entonces, obligó a la economía a volver a los precios relativos previos al proceso de entrada. La forma en que la economía ajustó fue mediante una destrucción de empleo, aumento de productividad y la mejora de los términos de intercambio. Todo esto permitió que no se diera la devaluación, que hubiera hecho colapsar el régimen de convertibilidad, lo que igualmente terminó sucediendo en 2001.

Actualmente, el atraso cambiario no se da por una salida de capitales como en aquel caso, sino por problemas auto-infligidos, en su mayoría. Los costos subieron muy por encima de lo que fue el aumento de la productividad, los precios de los bienes que no se exportan subieron, también, generando una fuerte distorsión en los precios relativos y la inflación fue deteriorando la capacidad de ahorro. Entonces, ¿Cómo salir del atraso cambiario? 


El tipo de cambio real con el dólar está por debajo del nivel que teníamos en diciembre del 2001 mientras que, cuando se compara con Brasil, ya nos encontramos a punto de llegar a ese nivel, sobre todo si se considera el nivel de devaluación que están teniendo. El próximo gobierno se enfrenta ante la complicada situación de elegir cuál será la forma (o las formas) de salir de este problema, pero veamos cómo se encuentra cada una. En primera instancia, la economía se encuentra estancada hace cuatro años, por lo que la recesión no serviría especialmente como solución debido a que es algo que ya estamos viviendo; La devaluación, por otro lado, aparece como la más fácil y la que todos los equipos de gobierno han optado por llevar adelante, debido a su rápido impacto en cuenta corriente y reservas; La mejora de los términos de intercambio parece ser algo muy lejano, sobre todo porque estamos frente a un proceso de encarecimiento del crédito y de fortaleza del dólar, lo que impacta en el precio de las commodities. 

Dentro de las estructurales, el desempleo aparece como una solución muy dolorosa, aunque se prevé una suba en el comienzo del próximo gobierno, como consecuencia de los distintos movimientos que se harán. Las últimas dos aparecen como las más deseables: el ahorro y la mejora de productividad. Para aumentar el ahorro, es posible que no alcance con la plaza local, por lo que sería interesante atraer capital productivo, que se sienta tentado por las oportunidades de negocios que aquí ofrecemos. Para esto, debemos garantizar cierta estabilidad y seguridad jurídica, la posibilidad de girar utilidades y una baja inflación (para que los argentinos acompañemos en el ahorro). Por el lado de la productividad, una forma es mejorar el capital humano, aunque el efecto de esto no se verá pronto. Yendo a lo urgente, la reducción de las cargas sociales y demás distorsiones al trabajo y la contratación aparecen como soluciones rápidas y reactivadoras.

En un nuevo episodio de atraso cambiario, las distintas opciones van a llevar a resultados muy distintos. Mientras que las coyunturales generan una rápida salida pero costos en el largo plazo, las estructurales requieren un mayor compromiso y políticas de Estado.


Relacionadas

Volvemos a mirar el dólar blue

En las tres semanas siguientes a las PASO hubo pánico entre los ahorristas. Los que tenían pesos, buscaron dólares y los que ya tenían divisas en los bancos fueron a por sus billetes. El siguiente gráfico ilustra la corrida a la perfección.  Concomitantemente cayeron las reservas del Banco Central por ese doble juego; primero porque luego de la crisis del 2001, por razones prudenciales, el 50% de los depósitos en dólares de los privados se encajan en las reservas del BCRA y entonces cuando salen esos depósitos caen las reservas, pero en segundo lugar porque durante las primeras tres semanas post paso la entidad vendió 2.028 millones en sus diarias intervenciones para evitar que el tipo de cambio vuele. Como explicamos la semana pasada, esta dinámica resultaba insostenible en un escenario en el que desapareció el crédito de corto plazo para el Tesoro, porque si sumábamos a esa presión sobre las reservas, la necesidad de devolver 7000 millones de dólares de Letes, desembocábamos en un 6 de febrero del 89, en el que el BCRA se quedó sin reservas y tuvo que anunciar que liberaba el mercado de cambios; la hiperinflación estaba a la vuelta de la esquina. Se optó entonces por el mal menor; el control de cambios.

Ver Más

Los 4 factores que llevaron al Gobierno a intensificar el control de cambios para las empresas

El clima de incertidumbre en la plaza financiera no cesó hasta última hora del viernes, pese a las medidas tomadas por el Gobierno hasta ese momento.  Es por ello que la evaluación de la semana llevó al ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y al presidente del Banco Central, Guido Sandleris, a recomendar a Mauricio Macri a reforzar el control de cambios, con el DNU 609 que con carácter de emergencia se publicó hace unas horas en el Boletín Oficial, en la que establece en su artículo 2 distinguir la situación de las personas humanas de la de las personas jurídicas.  Adicionalmente, fuentes del Central anticiparon que la reglamentación del DNU 609 especificará para el caso de las personas humanas...

Ver Más

Por qué invertir en la Argentina

La directora de Finanzas del Grupo Supervielle estuvó en El Inversor para charlar sobre bancos y créditos.

Ver Más

El dólar: el termómetro del estado de ánimo argentino

La hiperinflación, el Rodrigazo, la confiscación de depósitos, el corralito, la pesificación asimétrica, el desagio, el cepo cambiario, la cesación de pago de la deuda, el Plan Bonex, el Austral, el Primavera, la plata dulce, los cambios de nombre de la moneda con la quita de varios ceros, el congelamiento de precios, los golpes de Estado y la inestabilidad política, son algunas de las tantas situaciones que vivimos los argentinos en los últimos 50 años, que lentamente nos llevaron a perder la confianza en nuestra divisa y a buscar refugio en un lugar más seguro y líquido que nos permitiera conservar nuestro poder adquisitivo o, al menos, algo de tranquilidad: el dólar.
Por eso, no es de extrañar que tengamos ...

Ver Más

¿Por qué el dólar pierde contra la inflación?

La moneda extranjera no crece al ritmo del aumento de precios en la Argentina. Razones para entender el fenómeno.

Ver Más

Operación con dólar futuro: ¿Política económica o delito?

Fui citado a declaración testimonial por el Juez Bonadío para intentar responder la pregunta que le da el título a esta nota. Lo que sigue es una síntesis de mis principales argumentos.

Ver Más

Columnista