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Opinión

Recuperar la credibilidad: blackout del Indec

La economía argentina presenta hoy dos problemas fundamentales entre otros: reducir la inflación con el menor costo social posible y como retomar el crecimiento económico.


Las experiencias de las políticas de estabilización han demostrado que para salir de procesos inflacionarios no alcanza con tomar medidas correctas de políticas monetarias, fiscales y de ingresos sino también y quizá mucho más importante aún es que los hacedores de política tengan la suficientecredibilidad y reputación como para que las políticas antinflacionarias sostenibles en el tiempo.


Las salida de la recesión actual genera diversos dilemas. El motor del crecimiento basado exclusivamente en el consumo al calor de la recuperación del salario en dólares parece agotado. En tanto que la necesidad de recuperar competitividad y la demanda de inversión para impulsar el crecimiento se enfrenta al dilema de que un posible traslado rápido y completo de la devaluación a los precios y aceleración consecuente de la inflación y la reversión al menos por un tiempo de los vientos de cola del precio de nuestros exportables. La pérdida de credibilidad de la política económica es tal que se han perdido los valiosos instrumentos de flexibilidad cambiaria y monetaria que tanto costo recuperar luego de la crisis 2001.


Lo cierto es que las experiencias históricas (hiperinflación alemana post1era guerra mundial, la alta inflación y las hiperinflaciones argentinas de la década de 1980, etc.) han demostrado que cuanto mayor la falta de credibilidad de las autoridades económicas, mayor será el costo social de la estabilización ya que los efectos deseados de las políticas económicas serán menores en la medida que la sociedad prevea que las promesas no son creíbles y puedan no cumplirse; postergando las decisiones de producción, consumo, inversión y exportación por la falta de horizonte de largo plazo.


Si bien la magnitud de los desequilibrios actuales pareciera ser menores al de otras experiencias similares de  nuestra historia reciente, no obstante, el presente problema de falta de credibilidad es doble ya que no hay estadísticas oficiales creíbles. La destrucción del sistema estadístico tiene consecuencias sobre las posibilidades de éxito de cualquier política de estabilización.


Se ha argumentado que la credibilidad afecta solo a quienes invierten y por lo tanto no es un problema para los consumidores quienes viven mayormente de salarios. Sin embargo, la recuperación de la credibilidad de las estadísticas también es demandada por la sociedad en su conjunto.En que indicadores se puede basar el Banco Central y el Ministerio de Economía para reducir la inflación. Como evaluar el impacto social y económico de un gobierno en términos de pobreza y PBI si no hay credibilidad sobre los datos oficiales.Recuperar la credibilidad de los índices estadísticos es requisito fundamental para que las políticas económicas del futuro gobierno tengan efectos esperados.


En una nota anterior en este blog detallábamos que la magnitud de la crisis del sistema estadístico era  profunda: abarca no solo a la inflación medida sino también al PBI, EPH, pobreza, y hasta el comercio exterior. Tomas Bulat nos incentivó a quienes estamos del lado académico para que el verdadero aporte de los economistas a la sociedad, y agregaría devolución a la misma por su inversión en los universitarios vía educación pública, debe ser precisamente dar debate y explicar estos dilemas. Propugnábamos junto con Tomas que dado que no hay punto fijo, resultaba necesario realizar nuevamente Censo Económico y elCenso Agropecuario por ejemplo. Sin embargo hoy nuestro diagnóstico es más negativo y drástico: no alcanza con realizar nuevos censos.


Por ejemplo: asume el nuevo gobierno, y en enero de 2016 anuncia una inflación y PBI cercana a la real, pero el gobierno recién asumirá a partir el 10 de diciembre del presente año. Dado los nombramientos en planta de la administración pública por vía directa o concursos amañados sin antecedentes y con el único requisito de la obsecuencia surge un peligro concreto: con que personal se realizara el nuevo cálculo? Con la herencia de la intervención? Qué grado de credibilidad puede tener anunciar un nuevo índice con el mismo INDEC que antes si su personal se pliega a la nueva administración brindando su inoperancia técnica y obsecuencia política?Los nuevos índices tendrán bases y continuaran las series oficiales descreditadas?


El intríngulis institucional no es fácilmente solucionable. Formalmente el INDEC al momento de la intervención dependía de la Secretaria de Política Económica (Viceministerio de Economía) y poco después directamente del Ministerio de Economía, pero de facto,dependió y depende del anterior Secretario de Comercio.


El nombramiento simbólico a cargo del INDEC del personal despedido, relegado o emigrado a otros países puede ser una señal pero surge el problema de su factibilidad de realización de corto plazo no parece ser suficiente ya que no asegura la recuperación colectiva de la credibilidad sobre las estadísticas oficiales que debe englobar no solo a los adeptos del nuevo oficialismo sino también a quienes no piensen como ellos.


Sin embargo, hay una posibilidad de realizar la ingeniería social de re-generar nuevas instituciones es posible, especialmente en el caso INDEC.


Ni la sociedad, ni los economistas, ni las instituciones públicas ni la justicia en su mayoría utilizan datos del INDEC.


Los convenios colectivos de trabajo se basan fundamentalmente en índices de precios alternativos al INDEC (ej. IPC GB, IPC CABA) que posteriormente son homologados por el Ministerio de Trabajo (sic). Los contratos de alquiler y otros se indexan por índices de precios específicos o expectativas sobre inflación que no incorporan el índice oficial. Más aun, la actualización de las jubilaciones se basa en parte en índice de salarios (aunque debería ser de precios), porque tampoco el Estado cree en su propios índices de precios.En efecto inclusive se constata la hipocresía de que en varios organismos estatales consultan estimaciones alternativas (por ej. PBI congreso, consultoras, PBI ARKLEMS) o las realizan inclusive “en las sombras” por parte de quienes los dirigen a los fines de estar “bien” informados.


UNA PROPUESTA PUNTUAL Y URGENTE PARA NUEVA INSTITUCIONALIDAD Y CREDIBILIDAD DEL SISTEMA ESTADISTICO SEPARACION DE FUNCIONES

Cierta ingeniera social resulta ahora necesaria para enviar la señal de que hay intenciones de cambio. Por ejemplo: Cuentas Nacionales, PBI, Proyecciones y Balance de Pagos por un lado y Precios y Encuestas Sociales y Laborales por el otro podrían quedar a cargo de nuevas agencias gubernamentales con control parlamentario y autonomía financiera que genere control cruzado entre ellas mismas por la necesaria utilización mutua de las estadísticas, bajo el ordenamiento del Sistema de Cuentas Nacionales (tal como recomienda Naciones Unidas, OECD y otros), único sistema que asegura la consistencia y comparabilidad interna e internacional del conjunto de las estadísticas sociales y económicas.


El control parlamentario, concursos, comisiones de notables y otras propuestas son valiosas pero pueden chocar con la realidad funcional e histórica de que la disputa política y paralizante de comisiones y organismos parlamentarios.Se necesita una señal más fuerte. Un “nunca más” tocar la estadística. Esta es la propuesta.


AUDITORIA Y BLACKOUT


Dado que ni sindicatos, ni empresarios, ni el sector privado ni el sector publico utiliza los índices oficiales para la realización de diagnósticos serios, un Blackout es una opción posible
. La restitución de personal idóneo, el pase a  disponibilidad del personal nombrado por la intervención (ver propuesta grupo exdirectores Lucia Vera) y la realización de una profunda auditoria sobre el conjunto del sistema estadístico exige un plazo prudencial aunque no eterno: por ejemplo 3 a 6 meses durante el cual el INDEC no publique ni un solo indicador o estadística, que de realizarseimpediría generar estadísticas creíbles a corto plazo.


​Durante el plazo del BLACKOUT, el país y la sociedad no pierde nada por el contrario las Ganancias de Credibilidad sobre el sistema estadístico serían considerables. Nos demostraría como sociedad y ante el mundo que Argentina corrige su rumbo hacia un restablecimiento de la institucionalidad e independencia de poderes perdida. Puede ser un paso importante para debatir políticas públicas y económicas sobre una base común. Izquierdas y Derechas, Liberales, Populistas y Progresistas podrían volver a debatir sobre datos comunes como se hacía hasta el año 2007.

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