Newsletter Semanal equipo bulat

Opinión

Solo el 7% de las empresas argentinas son innovadoras

Según un relevamiento desarrollado por INSPIRATIVA desde 2012 (con datos actualizados a Marzo 2015) en la Ciudad de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Corrientes, Mar del Plata y Mendoza sobre un total de 918 empresarios, solo el 7% de las empresas logran distinguirse de sus competidores más cercanos y sostener su ventaja competitiva en el tiempo.

Al realizar un diagnóstico grupal, fueron los mismos empresarios que miraron con sorpresa que más del 86% de los que creían que sus negocios tenían atributos diferenciales, en realidad, eran tales, sino que hacían “más de lo mismo” que sus competidores. 

Solo un pequeño puñado (7%) pudo verificar tener una ventaja competitiva sostenible en el tiempo. Esto se debe a que, si bien tendemos a creer que somos innovadores, en la mayoría de los casos lo hacemos a partir de nuestros paradigmas, construidos por experiencias y saberes específicos, lo que limita nuestro campo de creatividad a unas pocas opciones. Por ello, es muy común que, al buscar nuevas ideas, varias empresas de un mismo sector arriben a las mismas conclusiones, lo que representa una paradoja a la innovación.

Entre el 86% de las empresas que aparentan hacer más de lo mismo y el 7% de las innovadoras, existen dos grupos intermedios. El primero de ellos, conformado por empresas que si bien no han construido elementos diferenciales radicales a los existentes en el mercado, los han adaptado y enfocado a un nicho que los valora como tal, de forma de asegurar su subsistencia. El otro grupo se conforma por empresas que han desarrollado diferenciales “extremos”, a tal punto que el mercado objetivo se les ha reducido sustancialmente, haciendo que la viabilidad comercial del emprendimiento posea un techo de crecimiento relativamente bajo.


Las 5 principales causas de innovar alrededor del paradigma

Parecen existir una serie de factores que impiden innovar con eficacia. Si bien cada sector posee sus propias características, se pueden agrupar las siguientes características comunes:

a. Tipo de sector: existen sectores tradicionales en donde (culturalmente) se presta poca atención a la innovación, como ser el caso de empresas de servicios públicos, metalúrgicas, empresas de salud, estudios o consultorios profesionales, entre otros.

b. Antigüedad en el sector: cuanta más antigüedad posea un grupo en un determinado sector, mayor es el esfuerzo para salir del paradigma de la industria. Frecuentemente, las ideas más innovadoras muchas veces surgen de personas que poco tienen que ver con la actividad.

c. Falta de una adecuada definición del público objetivo: buscar construir atributos diferenciales sin tener definido claramente el grupo de consumidores objetivo, es en vano. No todos los grupos valoran lo mismo, y esa debe ser una premisa para construir una propuesta de valor innovadora.

d. Falta de conocimiento de la propuesta de valor: debemos ser conscientes que el cliente no compra nuestro producto o servicio, sino la satisfacción a una necesidad o emoción. Por ello, no debemos enfocarnos tanto en las funcionalidades sino en las prestaciones adicionales que ofrecemos.

e. Innovación como moda: innovar no es un ejercicio de un día. En realidad, es el primer paso de un ciclo que nunca debe terminar. ¿Recuerdan los negocios innovadores del parri-pollo, de la cancha de paddle y otros tantos? Fueron innovadores solo al principio, cuando no existía el concepto, ni competidores a la vista.

En un mundo en donde la información está al alcance de la mano, los productos y servicios se convierten en commodity de forma muy rápida, por lo que la innovación ha dejado de ser una moda para pasar a ser parte de la actividad esencial de una empresa.


(*) Consultor, docente y conferencista experto en Estrategias e Innovación, Fundador de INSPIRATIVA.org

Columnista