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Los #Zuchotopics

Todo tiempo futuro es mejor

​Dentro de 30 años, cuando mis hijos tengan mi edad, habrá en el mundo casi 10 mil millones de habitantes, o sea 2.500 millones de personas más de las que hay hoy. Piensa un segundo… ¿Cómo será ese mundo? ¿Dónde vivirán esas otras personas? ¿Cómo se ganarán la vida? 

Antes de que arriesgues una respuesta dejame contarte como era el mundo 30 años atrás así comparamos la capacidad de transformación de una sociedad en ese lapso de tiempo y veamos entonces si todo tiempo pasado fue mejor.


Hace 30 años (promediando los ochenta). El presidente de los Estados Unidos era Ronald Reagan y la tasa de interés era del 12% anual en dólares. China era un Nación pobre liderada por Deng Xiaoping. La primera ministra británica era Margaret Thatcher, el presidente francés, François Mitterrand, y el presidente soviético, Mikhail Gorbachev. Ellos dominaban los titulares de los diarios, de las radios y de la tele (no había otros medios, casi ni cable). 

En Argentina pasábamos de la plata dulce a la híper, de los milicos y desaparecidos, a la vuelta a la democracia y a los paros a Raúl Alfonsín. No había pesos sino australes que valían más que el dólar. No había celulares, bah ….ni teléfonos había. Y la guía Peuser era la Biblia para los que veníamos a estudiar a Buenos Aires y los protagonistas de Clave de Sol ni un beso en cámara te mostraban y a mis viejos les mandaba cartas a Mar del Plata para contarles como yo estaba.

En ese momento, la población mundial era unos 4.500 millones de personas, donde el 42% (casi dos mil millones) vivía en la pobreza extrema. Se temía que la población creciera más rápido que la capacidad de producción agrícola y eso provocara todavía más pobreza.

Pero las predicciones malthusianas fallaron. Si bien la población mundial aumentó a 7.500 millones de personas, hoy sólo unos 750 millones (apenas el 10% de la población total) viven en la extrema pobreza. China y la India, en particular, sacaron de la pobreza a cientos de millones de personas en las últimas décadas, y mejoraron los ingresos y la salud de sus ciudadanos. 

A veces me da miedo el progreso, que las redes me controlen todo lo que hago, pero con el tiempo fui aprendiendo que está bueno que Google maps o Waze me simplifiquen la vida, que en mi celular tenga más cosas que mi lista de casamiento: correo, chat, face, diarios, tele, películas, despertador, música, cotizaciones online, tiempo online, WhatsApp. ¡¡¡¡SKYPE!!!! Entienden, puedo ver con quien estoy hablando y en la película “Volver al Futuro “ eso era ciencia ficción. Es más, no sé cuándo fue que cambié tanto, que antes las cartas tardaban una semana y estaba bueno y ahora me pone ansioso que no me contesten un mensaje al toque.

Esta semana, en el programa “El Inversor”, me enseñaron que la tecnología facilita mi vida, me hace ganar tiempo (que es lo más escaso que todos tenemos). No viene a destruir empleo sino a cambiarlo. Si lo puede hacer una maquina creada por un ser humano (genera más empleo) porque esclavizar a un ser humano a trabajar 18hs por día para hacer siempre lo mismo. Dignifica aquel trabajo que nos hace sentir que hacemos algo útil para la sociedad. Me gusta el progreso. 

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No te bases mucho en las estadísticas

Es probable que a partir de ahora veamos muy buenos números de la economía Argentina, pero en realidad no describen tanto su presente, y menos su futuro, sino una comparación con el pasado. Como empezamos a comparar con años muy malos, todo va a dar recuperación. Nuestra misión es no confundir recuperación con crecimiento. Es mejor que esto suceda, pero puede ser engañoso para decisiones futuras. Un claro ejemplo que doy -como gordito crónico- es como si pesas más de 90Kg, bajar tres kilos (3.3%, lo mismo que el crecimiento argentino este año) no es muy difícil. A partir de ese momento, los próximos 3 kilos llevarán mucho más esfuerzo y no te digo (porque nunca lo logre) los próximos 5 kilos. 
Si cuando adelgazo los tres primeros kilos me adelanto a comprar ropa 3 talles más chicos pensando que pronto lo voy a usar, mi experiencia me dice que voy a haber malgastado algunos dinerillos. Hablando de estadísticas cito a dos grandes referentes ...

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Algo cansado

Si da lo mismo esforzarse e intentar hacer las cosas bien, que vivir del esfuerzo ajeno. Es la falta de Justicia la que destruye el incentivo de progresar. Me cansé un poco de escuchar a algunos (y no son pocos) que están aferrados a la necesidad del “NO cambio”. Necesitan seguir viviendo del sistema y usan el dinero que les provee ese sistema para perpetuarse dentro de ese sistema. Amigos, lo que lastima no es una privatización o el libre mercado. Lo que lastima son los monopolios privados o estatales que no permiten competencia y nos convierten en rehenes en lugar de clientes. La "corpo" política, judicial, empresarial, sindical simplemente son monopolios que nos tiene de rehenes. Y nosotros, pagadores de impuestos seriales, somos sus proveedores de recursos para que ellos se ganen la gratitud eterna bajo el falso lema de “distribución” de los más necesitados, que crecen pensando que la única manera de vivir es de la dádiva de ellos. Un camino lo marcó el eterno Tomás Bulat. Él lo reflejó, como siempre lo hizo, con la mejor sentencia...

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El Paraíso

Cuenta la historia que en 1968 (el año que Estudiantes de La Plata salió campeón del mundo) John B. Calhoun realizó un experimento con ratones. Construyó para ellos un paraíso. Un lugar tipo "all inclusive", todo incluido, fiestas, comida, deportes, sol, playa, temperatura estable siempre en 26 grados, en fin todo eso que vos querés ahora!!!, pero ellos todo el tiempo. Tenis y bazas todo el tiempo, sin necesidad de trabajar. En ese lugar cada ratón consumía lo que quería, sin pensar en pagar. ¡Que empiece la fiesta!

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Un número grande es la sumatoria de muchos números chicos

Si imaginar cosas pequeñas nos cuesta mucho, imaginar cosas enormes nos puede resultar imposible. Por ejemplo, contar hasta uno nos lleva 1 segundo y contar hasta cien, 100 segundos. ¿Cuánto nos costaría contar hasta 1.000? Relativamente poco, 17 minutos. Pero contar hasta un millón nos llevaría 12 días y hasta un billón 32.000 años. Aquí es donde realmente apreciamos la enorme diferencia que hay entre un millón y un billón. Leía esta comparación española que me gustaría Argentinizar.

En economía es igual, nos llenan de números enormes, tan enormes que somos incapaces de entenderlos. Por eso, les propongo jugar con estos ejemplos.

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Cuando el reconocimiento puede más que el dinero

Es muy importante tener idea si el fruto de nuestro esfuerzo le sirve o hace feliz a alguien. Esto nos hace sentir que "trascendemos". Distinto es saber que nuestro esfuerzo no es valorado o si simplemente somos un eslabón más de un proceso. En ese caso, aunque nos paguen un salario, solo percibimos que "perduramos".

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Cuando el reconocimiento puede más que el dinero

Es muy importante tener idea si el fruto de nuestro esfuerzo le sirve o hace feliz a alguien. Esto nos hace sentir que "trascendemos". Distinto es saber que nuestro esfuerzo no es valorado o si simplemente somos un eslabón más de un proceso. En ese caso, aunque nos paguen un salario, solo percibimos que "perduramos".

Para demostrarlo voy a utilizar un ejemplo del gran Dan Ariely. A un grupo de personas les dan legos (Rasti) y les ofrecen ensamblar castillos y por cada uno que terminen les pagan 10 dólares.

La gente, obvio, dice que sí y arma los legos. Y cuando terminan, los organizadores reciben los castillos y los desarman delante de ellos y les vuelven a ofrecer hacer de nuevo otra figura, siempre por 10 dólares. Saben una cosa: la mayoría va desistiendo. Tienen la paga, pero no la motivación de seguir.

Con otro grupo de gente repiten el proceso y ...

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Columnista