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Opinión

Tomás Bulat

Una vez leí una frase que decía  “Educar es más difícil que enseñar, porque para enseñar Ud. necesita saber, pero para educar Ud. precisa “SER”. Tomás fue un gran educador.

Quizás la mayoría de las personas, si se lo proponen pueden lograr ser muy buenos profesionales, se necesita mucha constancia y perseverancia, esfuerzo y dedicación. Tomás era una de ellas. 

Hay muchas personas que tienen el carisma, no solo ser grandes profesionales, sino de poder transmitirlo, comunicarlo. Tener carisma, es tener el don de cautivar a cualquier persona. No importa cómo se vean o la cantidad de dinero que tengan, estas personas pueden simplemente entrar a una reunión, aparecer en la televisión y ser el centro de atención al instante. Tomás era una de ellas. 

Pero se convierten en “únicas” aquellas personas que siendo grandes profesionales, tener carisma y un sentido del humor  capaz de convertirlos  cercanos a todos, tienen además “la grandeza de la humildad, la simpleza y la bondad de compartir todo lo que saben y las ganas intactas de seguir aprendiendo”. Tomás era una de ellas.

Siempre dispuesto a ofrecer tu bien más preciado y escaso, que es el tiempo, a las personas con más dificultades para acceder a información confiable, aunque tengas que recorrer miles de kilómetros para ello. Porque Tomás hacía algo mucho más importante que dar información, ayudaba a entenderla, a razonarla. Esto lo hizo un tipo distinto.


​Tomás, donde quiera que estés, mi admiración y gratitud eterna, por todas tus cualidades, pero por sobre todas las cosas porque fuiste un gran ser humano, un gran tipo, de sabiduría inalcanzable pero vos, vos siempre al alcance de todos. Tomás, con la economía, con los números lograste estar presente en el corazón de cada uno de nosotros. Te ganaste el cielo, y en la tierra dejaste tu mejor obra “Carina, Santiago, Luly y Fausto”. 

Columnista