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Análisis Semanal

Un modelo agotado

El acto electoral del pasado domingo se desarrolló en un marco de transparencia que demuestra, por sí mismo y mas allá de los resultados, una madurez política en la sociedad argentina digna de ser mencionada.


Los números de la elección en Santa Cruz,  provincia que represento en el Senado de la Nación, conforman un resultado histórico para el radicalismo y sus aliados, que por primera vez contará con 9 de las 24 bancas en juego en la Cámara de Diputados Provincial,  rectificando, de alguna manera, la ingeniería política creada por el compañero de fórmula de Daniel Scioli, Carlos Zanini, con la reforma de la constitución provincial del año 1998.


La causa de la elección de Alicia Margarita Kirchner, como gobernadora de la Provincia de Santa Cruz parece evidente, la ley de lemas extendida a los cargos provinciales aprobada en diciembre del año pasado, debido a un fuerte enfrentamiento entre el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, y el kirchnerismo más duro. 


A pesar de la derrota sufrida en la gobernación, el caudal de votos de nuestro candidato,  Eduardo Costa, y en especial de nuestro diputado nacional electo, Héctor “Pirincho” Roquel, que se impuso sobre Máximo Kirchner, golpeó al kirchnerismo dando  muestras claras del proceso de agotamiento de un modelo político que lleva gobernando Santa Cruz 24 años.  Es por eso, que logramos recuperar cinco intendencias, entre las que se  encuentran las ciudades con mayor densidad demográfica, Río Gallegos y Caleta Olivia, de la mano de Roberto Giubetich y  Facundo Prades respectivamente, demostrando que el sueño oficialista de una gestión que en la campaña del 2011 mencionaba una correlación entre Nación-Provincia-Municipio, ha fracasado. 


Atrás quedan las encuestas pre-eleccionarias que lejos estuvieron de pronosticar  la victoria con sabor a derrota de Daniel Scioli, que ve escaparse lentamente los sueños de un cuarto mandato del Frente para la Victoria. Las interpretaciones sobre el por qué los ciudadanos optaron por un ballotage queda en manos de analistas políticos y sociólogos. Las diferencia entre ambos candidatos en tan pequeña que ni las más osadas consultoras se animan a pronunciar un resultado.  


Sin dudas, quien hoy tiene más por ganar es el flamante candidato de Cambiemos, Mauricio Macri. La marcha desde atrás es siempre más cómoda, sobre todo si las proyecciones son de crecimiento para uno y de retroceso para el otro. Es la carrera política, desde atrás, de un candidato que cuenta con más oxígeno y se siente ganador, sobre otro que, en el mejor de los escenarios, se veía ganador en primera vuelta y recibió un golpe electoral que le puede costar la presidencia y el reclamo de bastos sectores del peronismo.


El juego político hacia dentro de ese peronismo se ha complejizado, y convertido en una delegación de responsabilidades con una ausencia total de autocrítica. La gran elección de María Eugenia Vidal en un bastión del peronismo, la provincia de Buenos Aires, sobre el candidato de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, Aníbal Fernández, deja entrever una interna en el FPV que lejos está de solucionarse y que pone sobre la agenda política el interrogante sobre la real gestión del actual candidato a presidente, Daniel Scioli, que tuvo una elección poco feliz en su  distrito, sacando algo más de 4 puntos sobre Mauricio Macri, y perdió el gobierno de la provincia de Buenos Aires por casi 5 puntos.


Un mes es mucho tiempo en la política argentina en vísperas de ballotage. Un lapso en el que los candidatos presidenciales se disputarán el 21% de Massa, pero también, a sabiendas de una definición reñida, el 7% del resto de la fuerzas políticas. 


Queda demostrado lo difícil de hacer futurología política, sobre todo con márgenes de error tan generosos. Lo cierto es que los votantes, el próximo 22 de noviembre, podremos celebrar por octava vez consecutiva del justo ejercicio de la democracia.

Columnista