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Análisis Semanal

Una apuesta a futuro

Por Claudio Zuchovicki

Semanas de fuerte incertidumbre política, económica y social, pero sorprende lo predecible financieramente hablando.


¿Por qué?  Puesto que –más allá de quién gane finalmente las elecciones- el mercado impone una agenda difícil de sortear. Cualquiera fuera el futuro presidente se encontrará con un déficit fiscal enorme y con no pocas restricciones para financiarlo. Hasta ahora, el gobierno saliente lo hizo mediante la emisión y  el uso de reservas. Llegaron justo pero agotaron esas instancias, ya no hay dólares físicos ni capacidad para continuar emitiendo sin que sea un boomerang en las demás variables económicas.


Por lo tanto, quien gane deberá financiar ese déficit con deuda o con nuevo ingreso de dólares en la balanza comercial o en la cuenta inversiones.


Por eso se trata de un camino más predecible. Podemos discutir el cuándo, la dosis, la frecuencia o la intensidad,  pero no el remedio.


Ahora, para que entren dólares en forma de financiamiento (lo cual no es resolver los problemas sino patearlos para adelante) hay que recurrir a los organismos multilaterales como el FMI, el Banco Mundial o el BID. Para que esos organismos atiendan nuestras demandas, Argentina debería transparentar sus cuentas. Es muy difícil que algún Banco preste plata si no hay  orden en los balances. Pero transparentar las cuentas significa –entre otras cosas- revisar las cifras del INDEC.  Los organismos multilaterales nos van a exigir precisamente eso. Y de hecho, se trata de algo que lleva tiempo. Para acceder a los mercados voluntarios de deuda, Argentina tiene que salir del veraz, y hoy el conflicto con los hold outs, nos mantienen lejos de ese acceso a los mercados.  Eso lleva tiempo.


Para que entren dólares genuinos, (la mejor manera) vía inversiones o por mejora de la balanza comercial, inevitablemente hay que hablar de valor del tipo de cambio. A un dólar oficial de 9.5, es muy difícil que esto suceda, de hecho, hoy tenemos ese valor: no ingresan fondos y perdimos el superávit comercial. ¿Qué inversor va a querer desprenderse de dólares a ese precio cuando lo que quiere la mayoría es comprar a ese valor?

Aquí tenemos el primer punto: Gane quien ganare va a tener que simplificar el mercado cambiario. Esto presupone una presión adicional para el dólar oficial y sacarle presión al  dólar blue. Al precio actual ya no hay reservas para sostenerlo.


Invertir es posible


Dado el contexto, ¿es posible hablar de alternativas de inversión? Por supuesto, siempre es posible buscar opciones. Algunas de las cuales podemos considerar:


1.            Comprar futuro del dólar oficial en el mercado ROFEX. A través de un agente de ese mercado o de agente del MERVAL, cualquiera puede comprar dólares a liquidar por ejemplo a junio del 2016 a pesos 11.45. Si vale más el dólar oficial, uno gana la diferencia; si vale menos, uno pierde esa diferencia. El riesgo aquí es que se desdoble el tipo de cambio y este dólar no capture bien esa diferencia. Se trata de una muy buena alternativa para un inversor más calificado. Es deseable consultar siempre a un agente de esos mercados.


2.            Suscribir cuotapartes de Fondos Comunes de inversión que ajusten por esa variable. Hay muchos y variados, que invierten en activos de esta índole. Esta alternativa es muy fácil para un inversor minoritario.


3.            Acciones de empresas argentinas que estén endeudadas en pesos, pero que en sus activos tengan mercaderías o bienes que ajustan por tipo de cambio. En épocas de devaluación o en períodos inflacionarios los que más ganan son precisamente este tipo de empresas porque licuan sus costos y sus bienes se valorizan. Dentro de ellas, las empresas exportadoras, muy devaluadas hoy, van a tener muchas ventajas. Ejemplo YPF, Siderar, Petrolera Pampa.


4.            Si se revisaran los números del INDEC, se debería asumir el riesgo que la devaluación del oficial se traslade a precio, lo cual nos hace contemplar bonos que ajusten por el índice CER. Como los Bogar2018. Si se sincerara, estos bonos producirían una buena renta.


¿Continuidad o cambio?

Hace más de un año vivimos con la incertidumbre entre continuidad  o cambio. Viendo la reacción de los  mercados, da la sensación que para que ingrese plata genuina, se necesitará un cambio. Ahora quedan sólo dos candidatos que tendrán que convencernos quien de los dos ofrece mejores garantías para que ese cambio sea efectivo, ordenado e inclusivo. Creo que la sociedad acordó en el diagnóstico y eso es un gran avance, porque a partir de este punto más fácil encontrar el tratamiento adecuado.

Columnista