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Opinión

Una bicicleta a plazo fijo

Las colocaciones a plazo fijo tuvieron en los últimos meses la mayor escalada desde que Cristina Kirchner comenzó su gestión, hace siete años y medio. El incremento de 27,5% acumulado en los primeros cinco meses del año y del 38% interanual es un fenómeno inusual en una Argentina dominada por el ahorro en dólares.

El motivo de semejante comportamiento no es, sin embargo, producto de un súbito enamoramiento de los ahorristas por los pesos. En realidad, todo sigue referenciado al dólar. Y eso lo sabe muy bien el titular del Central, Alejandro Vanoli.

Por eso, la estrategia no es muy diferente a la que rindió sus frutos entre 2003 y 2011: mantener una tasa de interés superior a la evolución del tipo de cambio. La diferencia es que en aquel período la tasa era bastante más baja que la actual: se ubicaba en alrededor del 15% en pesos, pero con un dólar que se mantuvo en torno a los $ 3 durante más de un lustro.

Ahora es necesaria una tasa bastante mayor: en el caso de los bancos, el Central obliga a que los plazos fijos más cortos, a 30 días, ofrezcan un rendimiento de casi 23% anual. Y las Lebac que coloca el Central tienen rendimientos de 26% anual para el plazo de 90 días.

Estas tasas apenas consiguen acercarse a la inflación, que se ubica en niveles cercanos al 27%. Pero para los ahorristas es poco relevante si se mantiene o no el poder adquisitivo por inmovilizar dinero en el banco. Lo que en realidad mira todo el mundo es cómo compite esa tasa de interés con la evolución del dólar.

El resultado de esta bicicleta financiera de ahorrar en pesos pero hacer la cuenta en dólares es más que elocuente: mientras que los plazos fijos rinden más de 23%, el dólar oficial está subiendo a un ritmo de 1% mensual, o 12% anual. En consecuencia, un plazo fijo ofrece hoy rendimiento extraordinario de 12% anual en dólares, cuando la tasa en el mundo en moneda dura es cercana a 0.

Este fenómeno, por lo tanto, durará lo que dura el dólar atrasado. El día que se produzca un “sinceramiento” del tipo de cambio, el impacto sobre los plazos fijos podría ser significativo. Curioso fin para un gobierno que en su relato alienta la producción y el empleo, pero que en la práctica privilegia una bicicleta financiera monumental para llegar mejor parado a las elecciones.

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