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Análisis Semanal

El acuerdo Mercosur-Unión Europea ingresó en sus instancias finales

​Las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre los bloques del Mercosur y la Unión Europea ingresaron a una etapa de "instancias finales", afirmaron fuentes del Gobierno argentino en medio de la nueva ronda que desde el viernes pasado se desarrolla en Bruselas.

"Tras varias reuniones de trabajo abordadas, nos encontramos en una de las instancias finales", dijo a Télam la fuente argentina que sigue de cerca las negociaciones en curso. "Se están definiendo los últimos aspectos del acuerdo" que de concretarse será un paso histórico que culminará un proceso de 20 años, agregó.


Desde el viernes se encuentran reunidos en la capital belga los jefes negociadores de los países de la UE y del Mercosur -Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay- para intentar resolver el máximo de asuntos pendientes en la negociación.

Los negociadores buscan lograr los avances necesarios para convocar a una reunión a nivel ministerial en la que se dé un impulso político clave al diálogo, un encuentro que de producirse se llevaría a cabo en los próximos días.

El proceso "necesita un impulso político", dijeron a la agencia Efe fuentes diplomáticas, pero para que se produzca un encuentro a ese nivel será necesario limar antes diferencias a nivel técnico.

Los temas más sensibles siguen siendo cuestiones relacionadas con el sector agropecuario, en especial la carne vacuna y el azúcar, entre otros productos alimenticios.

El ánimo de los negociadores argentinos y del Mercosur se vio fortalecido al conocerse que siete jefes de Estado de la Unión Europea se manifestaron el viernes en favor de realizar una oferta "equilibrada y razonable" que finalmente permita el acuerdo de libre comercio.

"Es el momento de cerrar este acuerdo ante la amenaza del proteccionismo y otros factores geopolíticos que afectan a las exportaciones" expresó la nota firmada por el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y la canciller alemana, Angela Merkel, dirigida al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.

Con otro punto de vista, Francia, Polonia, Irlanda y Bélgica remitieron otra carta a la Comisión Europea en la que manifestaron su "preocupación" por los efectos que puede tener el tratado sobre el sector agropecuario de esos países, que reúnen a millones de personas que gracias a los subsidios viven de la agricultura y la ganadería. 

Desde el Gobierno argentino se explicó que la Unión Europea "es un socio estratégico y el segundo destino de exportaciones nacionales".

"Con este acuerdo, la relación bilateral seguirá creciendo, ya sea por la baja de aranceles y por las mejoras en cuestiones regulatorias, como por ejemplo en el acceso de bienes y servicios", apuntó la fuente consultada.

"Desde el punto de vista institucional, el acuerdo implica avanzar en un proceso que nos lleve a ser reconocidos como un país de credibilidad internacional, instituciones transparentes, modernas y eficientes. Se trata de un camino muy relevante para que los productos y servicios de la región alcancen normas y estándares internacionales", aseguró.

Por el lado europeo reconocieron que hay "progresos" desde los países del Mercosur por una mayor liberalización de sectores considerados claves para el Viejo Continente, entre los que se destaca la fabricación de automóviles, de maquinaria en general y en las industrias químicas y farmacéuticas.

En tanto, la perspectiva sudamericana está puesta en las concesiones que se puedan lograr en torno al capítulo de comercio agrícola, en base a un esquema de cupos y plazos.

Las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur se iniciaron en Buenos Aires en abril de 2000 y desde entonces se han celebrado más de treinta de rondas, un proceso complejo con parates a lo largo de varios años.